El robo de fentanilo desde hospitales públicos y privados empieza a revelar un circuito ilegal que preocupa a la Justicia y al sistema de salud. Robos de ampollas, personal bajo sospecha y una muerte en Rosario encienden las alarmas.

En distintos efectores de salud de Santa Fe y Entre Ríos, médicos y enfermeros quedaron bajo la lupa por el posible robo y venta de ampollas de fentanilo, un opioide de uso estrictamente hospitalario que, fuera de control, puede ser letal.
Al menos dos investigaciones judiciales lograron acreditar el desvío del fármaco desde servicios de guardia y quirófanos hacia un mercado paralelo. En ambos casos, la sospecha principal recae sobre personal con acceso directo a los stocks de medicación controlada.
En Rosario, una de estas pesquisas quedó ligada a la muerte de un joven de 37 años, cuyo fallecimiento derivó en peritajes toxicológicos y en el rastreo del origen de las ampollas utilizadas fuera del ámbito sanitario.
Alarmas en el sistema de salud y la Justicia
El avance de estas causas empieza a perfilar un circuito ilegal de fentanilo. Va desde los depósitos hospitalarios hasta posibles compradores en el mercado negro, con escalas en profesionales, personal de enfermería y eventuales intermediarios.
La situación abre interrogantes sobre los controles internos de medicamentos de alto riesgo, el registro de ampollas y la trazabilidad dentro de los hospitales. Se da en un contexto de creciente presión sobre los sistemas de salud de la región.
Mientras las investigaciones avanzan en Santa Fe y Entre Ríos, fiscales y autoridades sanitarias evalúan reforzar protocolos y auditorías para impedir que un fármaco diseñado para aliviar el dolor en quirófanos termine alimentando un circuito clandestino.




Comentarios