Un temporal asociado a la tormenta de Santa Rosa provocó la caída de granizo en diversos departamentos de Córdoba durante la madrugada. El Servicio Meteorológico Nacional emitió alertas a corto plazo por el avance de celdas de tormenta en la región.

Un intenso frente de inestabilidad climática avanza sobre el territorio de la provincia de Córdoba desde las primeras horas de la madrugada. El fenómeno meteorológico genera lloviznas, precipitaciones y tormentas eléctricas de diversa consideración en varias localidades. Asimismo, los vecinos reportaron la caída de granizo pequeño en Río Cuarto, Idiazábal y Bell Ville, además de intensos rayos en La Carlota.
Avisos oficiales y situación en la capital
Por su parte, la ciudad de Córdoba capital registra lloviznas intermitentes con marcas térmicas estimadas entre los 13°C y los 19°C. Ante el avance del temporal, el Servicio Meteorológico Nacional emitió avisos de Alerta a Corto Plazo. Las advertencias abarcan a los departamentos de General San Martín, Juárez Celman, Marcos Juárez y Unión.
En consecuencia, las autoridades recomiendan asegurar objetos sueltos, alejarse de postes de luz o árboles y evitar el tránsito por arterias anegadas. Igualmente, los especialistas aconsejan resguardarse en edificaciones cerradas mientras continúe el peligro. De manera paralela, el Área Metropolitana de Buenos Aires atraviesa un panorama de precipitaciones aisladas con temperaturas de entre 13°C y 18°C.
Pronóstico para el AMBA y el mito popular
En la región metropolitana soplan vientos del sector este de entre 13 y 22 km/h con probabilidades de lluvia del 40%. Sin embargo, el tiempo mejorará gradualmente hacia la noche y la probabilidad de agua bajará a menos del 10%. Por otro lado, la llegada de estas lluvias a finales de agosto evoca la clásica creencia sobre la Tormenta de Santa Rosa.
Esta tradición popular atribuye a Santa Rosa de Lima una tempestad desatada mediante plegarias en el siglo XVII para frenar a corsarios holandeses. No obstante, los registros del SMN sobre los últimos 117 años revelan que solo llovió el 56,41% de las veces en esas fechas. De este modo, las estadísticas oficiales demuestran que el fenómeno no constituye una certeza matemática recurrente.




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