Wenchy Moreno, el médico rosarino de confianza del programa, en su columna semanal en Rosario La Ciudad, explicó el rol de dos protagonistas claves de nuestro cuerpo: la dopamina y el cortisol. Cómo el estrés diario mantiene nuestro cortisol por las nubes, generando problemas físicos como hipertensión u obesidad.
En un entorno moderno dominado por la hiperconectividad y el estrés constante, la regulación hormonal y de neurotransmisores se ha convertido en un pilar fundamental para el bienestar.
Durante su intervención, el Dr. Wenchy Moreno analizó el impacto directo de la dopamina y el cortisol en el organismo, desmitificando la idea de que existan sustancias puramente buenas o malas y enfatizando que la clave de la salud física y mental reside en el equilibrio biológico.
Por un lado, explicó que el cortisol es una hormona indispensable que presenta un ritmo circadiano natural, registrando un pico de activación matutino alrededor de las 8:00 AM para poner en marcha el cuerpo, seguido de un leve refuerzo hacia las 4:00 PM y un descenso progresivo en la noche para permitir el descanso.
Por otro lado, la dopamina actúa como el neurotransmisor responsable de la motivación, el impulso hacia el logro y las sensaciones de felicidad a corto plazo.
El conflicto surge cuando las exigencias cotidianas y la tecnología desregulan estos mecanismos. El estrés sostenido mantiene al cortisol en niveles elevados al activar respuestas desproporcionadas de supervivencia ante simples preocupaciones cotidianas.
A nivel físico y cognitivo, esto incrementa el riesgo de hipertensión, resistencia a la insulina, diabetes, obesidad, caída del cabello, fatiga constante, fallas de memoria y una marcada predisposición al agotamiento profesional o la depresión.
Las redes sociales
En paralelo, el diseño de las redes sociales —que busca capturar la atención en los primeros tres segundos— genera picos constantes de dopamina inmediata. Esta sobreestimulación termina por desensibilizar al cerebro, reduciendo la capacidad de disfrutar placeres cotidianos y derivando en estados de apatía.
Para revertir esta desregulación, el especialista sugirió enfocar las metas a largo plazo en pequeños avances diarios y cuidar la higiene del sueño evitando las pantallas nocturnas, cuya luz azul confunde al cerebro interrumpiendo el descanso.
Finalmente, sobre el uso de fármacos como benzodiazepinas o antidepresivos, remarcó que son herramientas muy útiles para cuadros severos, pero deben administrarse bajo estricta supervisión profesional y de manera temporal dentro de un tratamiento integral que resuelva la causa de origen.

Licenciada en Comunicación Social. Universidad Nacional de La Rioja (2016). Especializada en Periodismo y Comunicación Digital ETER (Escuela de Comunicación). Contacto: gisellefloresrosario@gmail.com | Instagram: @giselleflores06.




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