El equilibrio de las cuentas públicas de Santa Fe se apoya cada vez más en el recorte al salario estatal y en la pérdida de poder adquisitivo.

El Gobierno provincial logró equilibrio fiscal en Santa Fe, pero a costa de un fuerte ajuste sobre el sector público. La caída del gasto social y la licuación de los salarios estatales explican buena parte de los números prolijos que hoy muestra la administración santafesina.
Con la paritaria cerrada por decreto, el margen de negociación de los gremios quedó reducido y el salario real siguió perdiendo terreno frente a la inflación. En los hechos, el recorte al salario estatal se transformó en una de las principales herramientas de ajuste.
Equilibrio fiscal con impacto en los bolsillos
El argumento oficial se apoya en la necesidad de ordenar las cuentas y achicar el déficit. Sin embargo, el costo lo pagan los trabajadores del Estado, que ven cómo sus recibos de sueldo quedan por detrás del aumento de precios y del costo de vida en la provincia.
La combinación de menores transferencias sociales y salarios congelados o con aumentos por debajo de la inflación implica una pérdida sostenida de poder de compra. Esto repercute en el consumo interno y agrava el malestar en sectores clave como salud, educación y administración central.
En este contexto, el debate sobre qué tipo de equilibrio fiscal necesita Santa Fe vuelve al centro de la escena: uno construido sobre el ajuste del gasto social y de los salarios, o uno que reparta de manera más equitativa los costos del esfuerzo.




Comentarios