Un tribunal condenó a 33 años de prisión a Jonatan “Peco” Almada, señalado como jefe de una banda que operaba en la zona norte de Rosario y tenía en vilo a varios barrios.

Imagen: Archivo policial
Los jueces lo hallaron responsable de organizar e integrar una asociación ilícita dedicada a extorsiones, amenazas y ataques armados en los barrios Ludueña, Industrial y Empalme Graneros, en la zona norte de Rosario.
Según la investigación, la banda de Almada imponía miedo entre comerciantes y vecinos a través de mensajes intimidatorios, balaceras y exigencias de dinero para permitirles trabajar con “tranquilidad”. Las víctimas convivían con el temor constante a represalias.
El tribunal también lo condenó por tenencia ilegal de un arma de guerra, un agravante que reforzó la dureza de la pena. Para los magistrados, la estructura delictiva contaba con roles definidos y capacidad para planificar ataques en distintos puntos de la zona norte.
Extorsiones y violencia en barrios del noroeste
Ludueña, Industrial y Empalme Graneros se convirtieron en escenario recurrente de balaceras contra viviendas y locales, en muchos casos como mensaje mafioso para forzar pagos. Este cuadro de violencia viene afectando la vida cotidiana y la actividad comercial en el noroeste rosarino.
Con esta condena a 33 años de prisión, la Justicia busca enviar una señal frente al avance de las organizaciones criminales que disputan el control de las calles en la zona norte de Rosario.





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