Javier Milei reconoció que la pobreza aumentó en los últimos meses, pero defendió su programa de ajuste al asegurar que, aunque la situación actual es muy dura, confía en que la economía ya empezó a cambiar de rumbo.

El presidente Javier Milei admitió que los indicadores sociales muestran un salto de la pobreza, pero volvió a respaldar el rumbo del ajuste fiscal que impulsa su gobierno. Según su mirada, la “foto” de hoy es “horrible”, pero la “película” a futuro es alentadora.
El mandatario insistió en que la prioridad es ordenar las cuentas del Estado y frenar la inflación, aun cuando eso implique un deterioro del poder adquisitivo en el corto plazo. Para Milei, el ajuste es el costo inevitable de dejar atrás años de desequilibrios.
En esa línea, criticó las políticas orientadas a sostener la actividad “micro” y afirmó que la economía ya muestra señales de reacción. Habló de un crecimiento a niveles históricos, aunque reconoció que ese repunte todavía no se siente en los bolsillos.
El presidente remarcó que su plan busca sentar las bases de un cambio estructural y pidió paciencia a la sociedad. Señaló que el desafío es atravesar el momento más crítico con la expectativa de una mejora gradual en empleo, consumo e inversión.
Un ajuste con fuerte impacto social
Mientras sube la pobreza y se profundiza la desigualdad, el debate se concentra en si el ajuste de Milei logrará la recuperación prometida o si prolongará la recesión y la caída del ingreso de los sectores más vulnerables.





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