Matías “El Matador” Vidondo: de la meca del Madison Square Garden a la resiliencia en la vida

El ex campeón argentino de peso pesado Matías “El Matador” Vidondo, pasó por el estudio de Rosario La Ciudad, donde repasó sus inicios en Neuquén, la brutalidad de su inolvidable noche en Nueva York y la filosofía de un deporte que, según sus palabras, “es lo más parecido a la vida”.

El ex pugilista neuquino radicado en Rosario, Matías “El Matador” Vidondo, dejó definiciones profundas sobre la disciplina, el dolor y la superación durante su visita al programa Muy Rosarino.

Con un récord profesional de 24 peleas, 21 victorias (18 por KO), 2 derrotas y 1 empate, el ex monarca nacional de la categoría pesado repasó el camino que lo llevó desde trabajar como seguridad en un bar para pagar sus entrenamientos hasta pisar el mítico Madison Square Garden de Nueva York.

Los inicios y la “chispa” del boxeador

Nacido en Neuquén, Vidondo descubrió su vocación de una manera particular cuando era solo un niño en Centenario: “Vi una pelea donde a un boxeador le salía sangre de la cara y seguía luchando. En mi cabeza pensé: ‘Estos tipos son guerreros, yo quiero ser esto’”.

A pesar de la resistencia inicial de sus padres, el destino lo trajo a Rosario para estudiar Medicina. Ante la falta de recursos económicos para pagar un gimnasio convencional, comenzó a pegarle a la bolsa por su cuenta mientras trabajaba por las noches, hasta que su entrenador Luisito Vilasin vio su potencial y lo preparó para competir profesionalmente en la categoría máxima (+90,5 kg).

“Al boxeador le tiene que faltar algo en la vida para ser boxeador: hambre, familia o contención. Nadie muy normal se sube a un ring de 6×6 metros a pegarse a trompadas si no tiene esa motivación profunda.”Matías Vidondo

La huella imborrable del Madison Square Garden

Uno de los momentos más reveladores de la entrevista fue su recuerdo de la pelea por el título mundial de 2015 frente al cubano Luis Ortiz en Nueva York. Vidondo contó los detalles del combate y las secuelas emocionales de aquella noche. Tras caer en el segundo asalto, salió desorientado al tercero. “Cuando me levanté del KO, discutí con el médico porque no entendía qué pasaba. Estaba totalmente perdido”, rememoró.

El impacto psicológico fue tal que, al volver a Nueva York tres años después de vacaciones con su madre, no pudo cruzar la calle frente al estadio: “Tuvimos 10 días un hotel enfrente y no pude cruzar la calle para pisar el Madison. En el boxeo la palabra ‘perder’ no existe igual que en otros deportes; acá perder significa que te lastiman”.

La consagración y la vida después del retiro

Vidondo reveló que recién se sintió un verdadero boxeador profesional el día posterior a vencer a la “Mole” Moli por el título argentino, cuando escuchó a su padre contarle con orgullo a un taxista quién era su hijo.

Actualmente al frente de su propio gimnasio recreativo en Rosario, “El Matador” cerró la charla reflexionando sobre el aprendizaje de vida que le dejó la disciplina: “El boxeo es lo más parecido a la vida. Te van a golpear y vas a perder, pero no te podés frustrar; tenés que levantarte a los ocho segundos y seguir adelante”.

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