El balance de servicios mostró en marzo una mejora interanual, con una fuerte reducción del rojo externo, aunque el turismo y las compras al exterior siguieron presionando sobre las reservas del Banco Central.

En marzo, el déficit de la cuenta de servicios se redujo un 35% interanual, en un contexto de menor salida neta de divisas. La mejora estuvo asociada a una combinación de factores estacionales, ajustes en el tipo de cambio y un mes con bajo pago de intereses al exterior.
Aun con esa mejora, el segmento de viajes, turismo y compras en el exterior siguió teniendo un peso relevante sobre el saldo de servicios. La salida de dólares vinculada a consumos con tarjeta y gastos turísticos se mantiene como uno de los principales canales de drenaje de reservas.
El dato de marzo se dio, además, en un escenario en el que las empresas comenzaron a retomar el giro de dividendos a sus casas matrices, lo que empezó a jugar en contra del resultado global de la cuenta de servicios, pese a la baja en los pagos de intereses financieros.
Intereses más bajos y regreso de dividendos
Durante el mes se observó un menor pago de intereses por deuda externa, lo que alivió transitoriamente la carga sobre la balanza de servicios. Esa desaceleración tuvo un impacto directo en el desempeño de marzo, ayudando a explicar la caída del 35% del déficit respecto del mismo período del año anterior.
Sin embargo, en paralelo comenzó a notarse con más fuerza el impacto del giro de dividendos al exterior. A medida que se normalizan estos pagos, las empresas vuelven a demandar dólares para enviar utilidades fuera del país, lo que presiona la cuenta corriente y compensa parte de la mejora lograda por el menor pago de intereses.
En este contexto, el Banco Central enfrenta el desafío de administrar las reservas en un escenario en el que el turismo emisivo, los consumos externos y la recomposición de flujos financieros corporativos siguen condicionando la disponibilidad de divisas.
Turismo y compras en el exterior, un frente persistente
La demanda de servicios vinculados a viajes continúa siendo uno de los principales factores de salida de dólares. Aun con mayores restricciones y cambios en el tipo de cambio, los gastos en el exterior por parte de residentes se mantienen elevados y tienen una incidencia clave en el saldo del rubro servicios.
Las compras en sitios del exterior, pasajes, estadías y consumos con tarjeta en otros países conforman una canasta que impacta directamente sobre las reservas. Cuando ese gasto no se compensa con un ingreso equivalente por turismo receptivo o exportación de servicios, el resultado es un déficit estructural que limita la capacidad de acumulación de divisas.
Con la temporada alta ya finalizada, los datos de marzo permiten anticipar que el comportamiento del turismo y los servicios financieros será central para evaluar la sustentabilidad del proceso de recomposición de reservas en los próximos meses.




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