Rosario puso en marcha el nuevo protocolo antipicadas. Éste apunta a frenar las carreras clandestinas con controles más frecuentes y multas mucho más altas.

La ordenanza ya fue promulgada y entró en vigencia en toda la ciudad. El protocolo fija un esquema de intervención preventiva para desarticular las picadas desde el momento en que se detectan los primeros indicios de organización.
Entre las principales herramientas se prevén operativos cerrojo en accesos y avenidas clave, retención de vehículos, controles de documentación y alcoholemia, además de la intervención coordinada de distintas áreas municipales y fuerzas de seguridad.
El nuevo marco normativo también endurece las sanciones para quienes corran picadas ilegales o colaboren en su organización. Las multas pueden llegar hasta los $5,2 millones, junto con la inhabilitación para conducir y el secuestro del vehículo involucrado.
Además, el protocolo antipicadas obliga a sostener controles periódicos en zonas críticas, para evitar que las carreras clandestinas vuelvan a montarse una vez desarticuladas.
Seguridad vial y prevención
Con esta herramienta, el Municipio busca reducir el riesgo de siniestros viales graves, el ruido nocturno y las disputas en la vía pública asociadas a las picadas, que afectan tanto a conductores como a vecinos.
El cumplimiento del protocolo antipicadas será clave para medir su impacto en la seguridad vial y en la convivencia urbana de Rosario.




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