La autopsia reveló un dato clave en el caso de Camila Agustina Vecchiarello: la joven estaba embarazada al momento de su muerte. El resultado forense reconfigura la investigación y suma gravedad a la imputación contra su pareja, Carlos Gonzalo Rivero.

Imagen: archivo policial
En la audiencia de este miércoles, Carlos Gonzalo Rivero declaró durante ocho minutos ante el juez de Garantías Federico Rodríguez y negó haber asesinado a Camila. Sostuvo que las heridas mortales se las produjo ella misma durante una discusión en el domicilio que compartían.
Rivero también afirmó que desconocía que Camila Vecchiarello estaba embarazada. Sin embargo, la Justicia avanzó con una acusación más severa a partir de los estudios forenses y del contexto de violencia previo que se investiga.
Imputación por homicidio agravado
El Ministerio Público lo imputó por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. Se trata de una calificación que contempla penas de prisión perpetua en caso de llegar a una condena.
Tras escuchar a las partes, el juez Federico Rodríguez ordenó que Rivero permanezca detenido con prisión preventiva por el plazo de un año, mientras continúan las medidas de prueba y se amplían los peritajes sobre la escena y el cuerpo de la víctima.
En paralelo, la investigación apunta a reconstruir los últimos días de Camila, relevar testimonios de allegados y establecer si existían antecedentes de violencia de género en la relación. El dato del embarazo, confirmado por la autopsia, se vuelve central en la causa.





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