Una joven empleada de un pet shop del microcentro de Rosario fue amenazada por dos delincuentes que se hicieron pasar por vendedores ambulantes y terminaron concretando un violento robo en pleno horario comercial.

El episodio ocurrió en un local de venta de insumos para mascotas ubicado en Urquiza al 1000, en pleno microcentro rosarino. Allí se encontraba atendiendo Florencia, la empleada del comercio, cuando los falsos vendedores ingresaron con una excusa y, en pocos segundos, transformaron la escena en un asalto cargado de intimidación.
Según el relato de la joven, los hombres se presentaron como vendedores, una modalidad que suele ser habitual en la zona comercial, pero rápidamente cambiaron el tono. Con amenazas directas y aprovechando que ella estaba sola, la obligaron a entregar el dinero de la recaudación y otros elementos de valor del negocio.
Modalidad conocida y preocupación entre comerciantes
Florencia contó que, después del robo, otros comerciantes de los alrededores se acercaron a solidarizarse y le advirtieron que al menos uno de los ladrones ya sería reconocido en la zona. Se trataría de un hombre visto en distintos negocios del microcentro, lo que alimenta la sospecha de que no sería la primera vez que actúa con este mismo método.
La modalidad de ingresar a los comercios haciéndose pasar por vendedores ambulantes o promotores se repite en varias cuadras de la zona céntrica. Primero entablan una charla breve, observan el interior del local y, si detectan vulnerabilidad, pasan directamente a la amenaza y al robo, tal como sucedió en este pet shop.
En este caso, la empleada quedó en estado de shock, pero pudo pedir ayuda una vez que los asaltantes escaparon. El episodio se suma a otros hechos de inseguridad que vienen generando malestar y temor entre quienes trabajan en pequeños comercios del microcentro, especialmente en locales atendidos por una sola persona.
Reclamo por más controles en el microcentro
Tras el robo, comerciantes de la cuadra insistieron en la necesidad de reforzar la presencia policial y los patrullajes a pie en la zona. También remarcaron la importancia de que, ante cualquier situación sospechosa, se realicen las denuncias correspondientes para que las autoridades puedan identificar a los autores y establecer si están vinculados a otros hechos.
Mientras tanto, el caso del pet shop de Urquiza al 1000 volvió a poner en agenda la vulnerabilidad de los comercios de cercanía frente a delincuentes que aprovechan la rutina diaria del microcentro y se camuflan entre la gente que circula por las calles más transitadas de Rosario.





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