La Iglesia alerta por más ayuda social a la clase media baja

La Iglesia Católica advirtió un fuerte aumento en la demanda de ayuda social por parte de sectores de clase media baja, afectados por la crisis económica y el encarecimiento del costo de vida.

La Iglesia alerta por más ayuda social a la clase media baja
La Iglesia alerta por más ayuda social a la clase media baja

El párroco Marcelo Colombo describió un cambio profundo en el perfil de las personas que se acercan a la Iglesia en busca de contención material. Según relató, en los últimos meses creció de manera sostenida la asistencia alimentaria y la entrega de bolsones a familias que hasta hace poco colaboraban con las actividades solidarias.

“Muchos que son pobres hoy, hace unos meses nos ayudaban”, remarcó Colombo, al graficar cómo la crisis económica de extrema gravedad empujó a amplios sectores a situaciones de vulnerabilidad que antes no registraban. El sacerdote señaló que se trata principalmente de asalariados, jubilados y trabajadores informales que vieron deteriorarse de forma abrupta sus ingresos.

De acuerdo a su testimonio, la suba de precios en alimentos, tarifas y alquileres repercute de lleno en los hogares de clase media baja, que recortan gastos básicos y recurren cada vez más a comedores, roperos comunitarios y parroquias para poder sostener el día a día.

Frente a este escenario, Colombo pidió un mayor acompañamiento a la vulnerabilidad por parte del Estado y de las instituciones. Subrayó que, además de la ayuda alimentaria, muchas personas se acercan en busca de asesoramiento para acceder a programas sociales, medicamentos o cobertura de tratamientos médicos.

El sacerdote remarcó que la red comunitaria de parroquias, organizaciones barriales y voluntarios cumple un rol clave para amortiguar el impacto de la crisis, pero advirtió que los recursos son limitados y que, sin políticas específicas, la demanda tiende a desbordar la capacidad de respuesta.

Colombo también hizo hincapié en la necesidad de fortalecer los espacios de escucha y contención emocional. Señaló que el aumento de la incertidumbre, el endeudamiento familiar y la pérdida de empleos genera angustia, estrés y conflictos en los hogares, lo que obliga a redoblar la presencia pastoral y el trabajo articulado con equipos profesionales.

Para el párroco, la prioridad debe ser garantizar la alimentación, el acceso a la salud y la protección de los sectores más frágiles, con especial atención a niños, niñas, adolescentes y personas mayores, que son los más expuestos a las consecuencias de la pobreza.

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