Un estudio reciente de la Universidad de San Andrés vuelve a encender el debate sobre el trabajo remoto y el regreso a la oficina, al mostrar diferencias claras en bienestar, cansancio y organización del trabajo cotidiano.

El informe que reabre el debate
Según el relevamiento elaborado por la Universidad de San Andrés, el trabajo remoto se asocia a un mayor bienestar general en los empleados. Quienes trabajan desde sus casas o en esquemas híbridos reportan mejor equilibrio entre la vida laboral y personal, menos tiempo perdido en traslados y mayor autonomía para organizar su agenda.
En contraste, la presencialidad plena aparece vinculada a un aumento del cansancio y la fatiga. El informe marca que la vuelta obligada a la oficina puede recargar a los equipos, sobre todo en ciudades donde los viajes son largos y el costo de transporte es cada vez más alto.
El trabajo remoto, sin embargo, no es visto como una solución mágica. El estudio advierte que mantener la productividad y la coordinación de tareas exige reglas claras, seguimiento de objetivos y una comunicación más ordenada entre jefes y equipos.
La oficina pierde centralidad, pero no desaparece
Uno de los ejes más relevantes del informe es el rol de la oficina. Lejos de quedar obsoleta, la investigación indica que el espacio físico de trabajo pierde centralidad, pero no desaparece. Pasa a tener una función distinta: se usa para reuniones clave, tareas colaborativas y momentos de socialización entre colegas.
En muchas organizaciones se consolida un modelo híbrido, donde los trabajadores alternan días presenciales y remotos. Este esquema busca combinar la flexibilidad que valoran los empleados con instancias presenciales que faciliten la innovación, la formación interna y la cultura de equipo.
El desafío para las empresas es diseñar políticas que den previsibilidad: definir cuántos días se va a la oficina, qué actividades requieren presencia y cómo se medirán los resultados. Sin estas pautas, la sensación de desorden puede afectar tanto la eficiencia como la motivación.
Productividad, bienestar y nuevas reglas de juego
El informe de la Universidad de San Andrés también pone el foco en la productividad. En contextos donde se combinan metas claras, tecnología adecuada y confianza, el trabajo remoto no solo sostiene los niveles de rendimiento, sino que puede mejorarlos, al reducir interrupciones y permitir mayor concentración.
No obstante, la institución advierte que sin una buena organización aparecen riesgos: trabajadores hiperconectados, fronteras difusas entre horario laboral y descanso, y dificultades para desconectar al final del día. Allí es donde las empresas deben intervenir con protocolos específicos.
La presencialidad, por su parte, sigue siendo valorada para el aprendizaje informal, el acompañamiento a quienes se incorporan a un equipo y la construcción de confianza. El estudio sugiere dejar atrás el enfoque de “todo en oficina” o “todo remoto” y avanzar hacia esquemas flexibles, que pongan en el centro el bienestar y la eficiencia de las personas.




Comentarios