El Concejo Municipal de Rosario comenzó a debatir un proyecto que busca habilitar el uso de autos eléctricos en el sistema público de taxis, una iniciativa que apunta a modernizar la flota y reducir el impacto ambiental sin adelantar aún cómo se implementaría.

La concejala radical Anahí Schibelbein presentó una iniciativa en el Concejo Municipal para que la ciudad de Rosario pueda incorporar vehículos eléctricos a la flota de taxis habilitada. La propuesta apunta a generar un esquema de transición que permita sumar unidades con menor impacto ambiental y costos operativos más bajos para los titulares de licencias.
Schibelbein planteó que la movilidad urbana atraviesa un proceso de cambio a nivel global y que Rosario no puede quedar al margen de las nuevas tecnologías. En ese marco, remarcó que la adopción de autos eléctricos en el servicio público sería una alternativa “amigable con el medio ambiente” y, al mismo tiempo, un alivio para la estructura de gastos del sector.
Menor contaminación y reducción de costos para el sector
Entre los argumentos centrales del proyecto se destaca la disminución de emisiones contaminantes en la ciudad. A diferencia de los vehículos que funcionan con nafta o gasoil, los autos eléctricos no generan gases de combustión durante su uso, lo que contribuye a mejorar la calidad del aire y a reducir la huella de carbono del sistema de transporte público.
La concejala también hizo hincapié en los costos operativos. Según explicó, el gasto asociado al consumo de energía eléctrica resulta significativamente más bajo que el combustible tradicional, especialmente en un contexto de suba sostenida de precios. A esto se suma que este tipo de vehículos suele requerir menos mantenimiento mecánico, lo que a mediano plazo podría traducirse en un ahorro adicional para los titulares de taxis.
El proyecto busca que el municipio genere un marco de regulación que haga posible la incorporación paulatina de estas unidades, sin afectar la prestación actual del servicio. La discusión incluye aspectos como la habilitación de modelos específicos, la adaptación de la normativa vigente y la coordinación con el sector empresario y las asociaciones de taxistas.
Desafíos para la implementación en Rosario
Si bien la propuesta pone el foco en los beneficios ambientales y económicos, el debate también contempla los desafíos que implica la llegada de los autos eléctricos al sistema. Uno de los puntos es la necesidad de contar con infraestructura de carga adecuada para garantizar la operatividad diaria de los taxis, tanto en el centro como en los barrios.
En paralelo, se analiza cómo podría impactar este cambio en la renovación de la flota, el acceso al financiamiento para adquirir unidades eléctricas y los posibles incentivos que el Estado local podría ofrecer para facilitar la transición. La discusión recién comienza en el recinto, y se espera que en las próximas semanas se escuchen las opiniones de los distintos actores vinculados al transporte público de pasajeros.
Con este proyecto, el Concejo Municipal abre un debate que combina innovación tecnológica, cuidado ambiental y sustentabilidad económica en uno de los servicios más utilizados por los rosarinos en su vida cotidiana.





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