El nuevo desvío de tránsito pesado hacia los puertos de Timbúes avanza a paso firme y ya tiene ejecutado cerca del 90% de su trazado, configurándose como una obra clave para ordenar el ingreso de camiones a la zona portuaria del norte del Gran Rosario.

La intervención contempla la pavimentación de 6.100 metros de una nueva conexión vial que atraviesa los departamentos Iriondo y San Lorenzo, en la provincia de Santa Fe. El objetivo es vincular de manera directa la Ruta 91 con la autopista y con la localidad de Timbúes, uno de los polos portuarios más dinámicos del país.
El trazado desemboca en calle Cacique Mangoré, uno de los principales corredores de acceso a las terminales portuarias de la zona. De esta manera, se busca canalizar el intenso tránsito de camiones que se dirige diariamente a los puertos granarios, reduciendo la circulación por áreas urbanas y mejorando las condiciones de seguridad vial.
Con el desvío prácticamente terminado, el proyecto se perfila como una respuesta concreta a la necesidad de ordenar el flujo logístico en un área donde confluyen rutas provinciales, autopistas y caminos rurales con alto movimiento de carga pesada.
Impacto en la región portuaria del norte santafesino
La nueva traza permitirá descongestionar los accesos actuales a Timbúes, al ofrecer una vía de circulación específica para el tránsito pesado. Esto no solo reducirá los tiempos de viaje de los transportistas, sino que también aliviará el impacto del flujo constante de camiones sobre las localidades vecinas.
Al separar el tránsito pesado del movimiento habitual de vehículos livianos, la obra apunta a mejorar la seguridad vial en toda la región. Menos camiones en calles internas y rutas saturadas significa menos probabilidades de siniestros y una convivencia más ordenada entre distintos tipos de tránsito.
En paralelo, la mejora en la conectividad entre la Ruta 91, la autopista y los accesos a los puertos se traduce en un beneficio directo para la actividad agroexportadora, que depende de la eficiencia en la llegada de camiones a las terminales de carga.
El avance del 90% deja a la obra en su tramo final y abre la expectativa de que, una vez habilitada, el desvío se convierta en un corredor estratégico para el norte santafesino, con impacto tanto en la logística como en la calidad de vida de las comunidades atravesadas por el tránsito de camiones.




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