El intendente de Funes Roly Santacroce confirmó que pedirá licencia para viajar con amigos al próximo Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, y sus dichos generaron una fuerte repercusión en medios de todo el país.

La decisión de Roly Santacroce de ausentarse de la gestión municipal para asistir a la Copa del Mundo volvió a poner bajo la lupa el uso de las licencias políticas. El jefe comunal explicó que se trata de un hábito que repite “cada cuatro años” y que durante esos días se desconecta por completo de sus responsabilidades públicas.
Un viaje que encendió el debate
Según contó el propio intendente, el plan es viajar con un grupo de amigos para seguir de cerca algunos partidos del Mundial que organizarán en conjunto Estados Unidos, México y Canadá. La confirmación de la licencia y el tono distendido de sus declaraciones impulsaron rápidamente la noticia a las portadas de los principales medios nacionales.
“Pido licencia, como hago cada cuatro años”, sostuvo Santacroce al referirse a su decisión. También admitió que, en esos días, procura dejar de lado toda cuestión relacionada con la gestión porque siente que necesita una pausa. “En esos días me olvido de todo y lo necesito, porque trabajo mucho”, afirmó al justificar su postura.
Las declaraciones generaron distintos comentarios en redes sociales y en el ámbito político, donde se reavivó la discusión sobre hasta qué punto es razonable que un funcionario de primera línea se tome vacaciones extensas en medio de una agenda local cargada.
Licencias, representación y agenda local
Desde el entorno del intendente remarcan que la licencia se pedirá de acuerdo con los mecanismos previstos por la normativa local, dejando a cargo de la gestión a las autoridades correspondientes durante el período de ausencia. Aseguran, además, que el viaje no implica gastos para el municipio y que se trata de una decisión personal.
En paralelo, el viaje de Santacroce hacia la Copa del Mundo vuelve a exponer la tensión permanente entre la vida privada de los dirigentes y las demandas públicas que recaen sobre quienes encabezan un gobierno local. La ciudad de Funes atraviesa, al igual que el resto del Gran Rosario, desafíos vinculados al crecimiento urbano, la infraestructura y la seguridad.
La repercusión nacional de sus palabras muestra hasta qué punto los movimientos personales de los intendentes de la región ya no quedan circunscriptos a la escena local. En un contexto de alta sensibilidad social, los gestos y decisiones de los funcionarios se leen en clave política y se miden con lupa.
Mientras prepara su viaje al Mundial, Santacroce insiste en que la licencia es un derecho adquirido y que su equipo quedará al frente de la administración. El impacto de esta decisión en la opinión pública y en la dinámica política de Funes terminará de verse con el correr de las semanas.




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