La morosidad en los créditos a las familias tocó un nuevo máximo y expone la fragilidad del bolsillo en todo el país. Tiene un fuerte impacto en Santa Fe y en los más jóvenes.

De acuerdo a los últimos datos de entidades financieras, la irregularidad de los créditos a las familias llegó al 15,9% en mayo. Esto significa que unas 5,3 millones de personas mantienen al menos una deuda impaga, entre tarjetas, préstamos personales y otros financiamentos.
El aumento de la morosidad se concentra en varias provincias y refleja el deterioro de los ingresos frente a la inflación y las subas de tarifas. En ese mapa, Santa Fe aparece entre los distritos con mayor presión financiera sobre los hogares, con más familias que reestructuran pagos o directamente dejan de cumplir con las cuotas.
Los jóvenes de entre 18 y 30 años siguen siendo el grupo más expuesto: muchos dependen de empleos informales o temporarios y recurren al crédito para cubrir gastos básicos. Cuando los salarios no acompañan, la cadena de pagos se rompe y se acumulan atrasos.
Sacudón en los hogares de Santa Fe
En Santa Fe, la combinación de cuotas en alza, menor consumo y salarios rezagados se traduce en más refinanciaciones de tarjetas y uso del pago mínimo. Especialistas advierten que, si la situación se prolonga, crecerán las reestructuraciones de deudas y los acuerdos extrajudiciales.
Frente a este escenario, recomiendan ordenar las finanzas del hogar, priorizar servicios esenciales y evitar nuevos créditos de alto costo. El desafío pasa por sostener el consumo sin profundizar la morosidad de las familias, una variable que ya preocupa a bancos y autoridades económicas.





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