La conducción de la CGT volvió a poner sobre la mesa la opción de un nuevo paro general y una movilización contra las políticas del gobierno de Javier Milei, aunque por ahora evita fijar fechas.

En la histórica sede de Azopardo, los principales jefes sindicales analizaron el escenario económico y social y empezaron a madurar una medida de fuerza de alcance nacional. La idea de un nuevo paro general y una marcha masiva contra Milei ganó espacio en la discusión interna, pero sin definiciones de calendario.
Dirigentes de los grandes gremios de servicios y de la industria coincidieron en que el malestar entre los trabajadores viene en aumento, con salarios rezagados frente a la inflación y paritarias tensas. En ese contexto, la CGT evalúa cómo escalar su presión sobre la Casa Rosada.
Sobre la mesa apareció también el impacto político de un paro general en plena discusión económica y con el país pendiente del Mundial. Varios participantes plantearon que, si hay medida de fuerza, podría concretarse recién una vez que termine la competencia para evitar choques con el clima social que generan los partidos de la Selección Argentina.
Presencias, ausencias y debate interno
En el encuentro se hicieron notar algunas ausencias de peso, lo que reflejó las tensiones que atraviesan a la central obrera frente al gobierno de Milei. Mientras un sector empuja por parar cuanto antes, otros prefieren ganar tiempo y seguir de cerca la reacción social antes de avanzar con un anuncio formal.
Por ahora, la CGT eligió no fijar fecha y mantener el debate abierto, con la advertencia de que el malestar gremial seguirá trasladándose a la calle si no hay cambios en el rumbo económico.




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