La carne frenó la suba en abril pero sigue siendo la más cara

Tras varios meses de aumentos sostenidos, los precios de la carne vacuna desaceleraron en abril y se mantuvieron estables, aunque todavía se ubican entre los productos más caros de la mesa argentina.

El precio de la carne se tomó un respiro

Después de una escalada que venía rondando el 10% mensual, el valor de los principales cortes de carne vacuna no mostró variaciones en abril. La pausa en los incrementos se da en un contexto de fuerte retracción del consumo y de bolsillos muy ajustados.

La estabilidad de abril no alcanza, sin embargo, para compensar el fuerte salto acumulado en los últimos meses. La carne vacuna se consolidó como uno de los alimentos que más se encareció, quedando por encima de otras proteínas como el pollo o el cerdo.

En los comercios, tanto supermercados como carnicerías de barrio, se percibe un cambio en el comportamiento de compra. Muchas familias redujeron la cantidad que llevan por semana o reemplazan cortes tradicionales por opciones más económicas.

Consumo en baja y cambios en la mesa

La combinación de salarios castigados por la inflación y una carne vacuna que sigue siendo la más cara del mostrador empuja a los consumidores a reorganizar el menú. Crece la preferencia por cortes de segunda, menudencias o promociones puntuales, y gana terreno la sustitución por pollo, cerdo o alimentos procesados.

El freno en los precios de abril aparece más como un alivio momentáneo que como una solución de fondo. La pérdida del poder adquisitivo acumulada hace que, aun sin nuevos aumentos, la carne siga resultando inaccesible para una parte importante de los hogares.

En paralelo, el sector cárnico enfrenta su propia encrucijada. Por un lado, necesita precios que le permitan cubrir costos; por otro, la caída en las ventas limita la posibilidad de convalidar nuevos incrementos sin resignar volumen.

Qué puede pasar con los precios en los próximos meses

Analistas del mercado alimenticio señalan que la evolución de la carne en los próximos meses dependerá, entre otros factores, de la demanda interna, la oferta de hacienda y el desempeño de las exportaciones. Si el consumo local sigue retraído, será difícil que se repitan saltos de dos dígitos como los de principios de año.

De todos modos, la carne vacuna continúa siendo un termómetro del costo de vida en la Argentina. Su peso en la canasta básica y en la cultura alimentaria hace que cualquier variación en el precio impacte de lleno en la percepción de inflación de los consumidores.

La pausa de abril, entonces, aparece más como un punto de inflexión a seguir de cerca que como el cierre definitivo de la escalada. La atención está puesta ahora en si la estabilidad se sostiene o si se retoman los aumentos en un contexto todavía frágil para los ingresos.

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