El derrumbe del empleo formal golpea a casi todo el país y deja a Santa Fe en una posición delicada dentro del mapa laboral nacional, con un fuerte retroceso desde el inicio del gobierno de Javier Milei.

Desde que Javier Milei asumió la presidencia, la Argentina perdió 334 mil puestos de trabajo registrados, lo que equivale a unos 367 empleos formales menos por día. El dato resume la profundidad del ajuste sobre el mercado laboral.
En ese contexto, solo Neuquén y Río Negro lograron sumar trabajadores registrados, motorizados por la actividad petrolera y minera. El resto de las 22 provincias, incluida Santa Fe, muestran balances negativos.
Santa Fe figura entre los distritos que más sintieron la caída del empleo formal, con impacto en la industria, los servicios y el comercio. La combinación de recesión, apertura importadora y parálisis de la obra pública explica buena parte del deterioro.
La pérdida de trabajos registrados implica menos aportes al sistema previsional, menor recaudación y una presión creciente sobre la asistencia social, especialmente en las grandes ciudades como Rosario.
Para los especialistas, si no se reactiva la economía y no se protege el empleo formal, provincias productivas como Santa Fe seguirán retrocediendo en el ranking laboral, mientras la Patagonia hidrocarburífera se consolida como una excepción.





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