La planta de Electrolux en Rosario profundiza su crisis industrial y vuelve a ajustar su línea de producción, en un contexto de consumo en baja y presión de productos importados que golpea a la industria nacional.

La fábrica de Frimetal, operada por Electrolux en la ciudad de Rosario, tomó la decisión de dejar de fabricar heladeras, un paso que se suma al freno previo de la producción de cocinas. La medida impacta de lleno en los trabajadores y confirma un retroceso sostenido en el perfil industrial del complejo.
Según trascendió en ámbitos gremiales y empresariales, la compañía viene ajustando su estructura debido a la caída del mercado interno y a la fuerte competencia que imponen los equipos importados, que ingresan al país con precios difíciles de igualar para la producción local.
Un nuevo golpe al empleo industrial rosarino
El freno en la línea de heladeras se traduce en un escenario de profunda incertidumbre para los operarios de Frimetal. Muchos de ellos ya habían sufrido el impacto cuando la planta dejó de producir cocinas, y ahora el horizonte laboral vuelve a oscurecerse.
Desde el sector metalúrgico advierten que, sin una recuperación del consumo y sin políticas que atenúen la entrada de productos importados, fábricas como la de Rosario quedan expuestas a decisiones corporativas globales que priorizan la reducción de costos y la reubicación de líneas de producción.
La desaceleración de las ventas de electrodomésticos viene siendo una constante en los últimos meses, con familias que postergan compras grandes frente a la pérdida de poder adquisitivo. Esta realidad se siente con fuerza en plantas que históricamente abastecieron al mercado interno.
Caída del consumo y presión de importados
La decisión de Electrolux se inscribe en un escenario marcado por la recesión del consumo masivo. Las ventas de línea blanca, que incluyen heladeras y cocinas, registran descensos interanuales que complican la ecuación de costos de las firmas que producen en Argentina.
Al mismo tiempo, la apertura a productos importados genera un desbalance: mientras las plantas locales enfrentan costos elevados en tarifas, logística y cargas laborales, los equipos que llegan desde otros países ingresan con valores finales más competitivos, presionando los precios a la baja.
En este contexto, la fábrica de Frimetal en Rosario se convierte en un caso testigo de cómo la combinación de demanda en retracción y mayor presencia de importados puede derivar en la suspensión o el cierre de líneas productivas clave para el entramado industrial de la región.
Un declive que preocupa a la región
La pérdida de actividad en una planta emblemática para la ciudad afecta no solo a los empleados directos, sino también a los proveedores y servicios asociados a la industria. Talleres, transportistas y pequeñas empresas que orbitan alrededor de la fábrica sienten el impacto del parate.
Para Rosario y su cordón industrial, la situación de Electrolux y Frimetal se suma a un cuadro más amplio de fragilidad manufacturera, con segmentos que reducen turnos, posponen inversiones o directamente detienen líneas de producción ante la falta de demanda.
El desafío de los próximos meses será evitar que esta tendencia se profundice y derive en más pérdida de puestos de trabajo, en una región históricamente identificada con la industria y la producción.




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