Muchos utilizan al vapeador para poder dejar de fumar, sin embargo, otros lo utilizan para fumar “algo más sano”. El Dr. Fernando Lamas nos cuenta qué hay de cierto en esta moda, principalmente entre los jóvenes.

Los vapeadores (o cigarrillos electrónicos) son dispositivos que calientan un líquido para transformarlo en un aerosol que se inhala. Aunque a menudo se promocionan como una alternativa, no son inofensivos: contienen nicotina adictiva y sustancias químicas tóxicas que afectan la salud respiratoria y cardíaca
“El vapeo tiene mucho que ver con lo social, y uno de los mayores riesgos que existe con el vapeo, es vapear marihuana. Es complicadísimo esto porque realmente es otra forma de consumir y entrar en el circuito”, expresó el Doctor Fernando Lamas, pediatra de la UBA.
Asimismo, el profesional de la salud explicó que así como el tabaco afecta de diversas maneras la salud de quienes lo consumen, exactamente lo mismo sucede con los que utilizan el vapeador, ya que las sustancias que se emplean son igual de nocivas.
“El vapeo genera inflamación respiratoria, genera tos, genera sibilancia, síntomas similares al asma y hay un cuadro que puede llegar que se llama electronic vaping associated lung infection, que es una inflamación del pulmón que termina a veces con cuadros respiratorios severos”, resaltó Lamas.
Además, el doctor hizo hincapié en el diálogo de los padres con sus hijos adolescentes y en la importancia de los límites. Muchos jóvenes comienzan a consumir vapers con la creencia de que es “más sano” que el cigarrillo y esto no es así. La única diferencia es que en el vaper no existe la misma combustión que en el cigarrillo, pero es igual de dañino.
“Esto que ya está instaurado entre los adolescentes, estamos viendo una forma de poder regularlo, pero es muy difícil”, cerró Lamas. Cabe subrayar que el vapeo no está regulado en el país y que actualmente su uso y comercialización se encuentran en una “zona gris”.




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