Canasta de crianza: cuánto cuesta mantener un hijo en abril

La canasta de crianza volvió a moverse en abril y se encareció por encima de la inflación general, presionando aún más el presupuesto de las familias con hijos a cargo en todo el país.

Canasta de crianza: cuánto cuesta mantener un hijo en abril
Canasta de crianza: cuánto cuesta mantener un hijo en abril

Durante abril, la canasta de crianza registró un aumento de hasta 3,5%, ubicándose por encima de la inflación del mes, que fue de 2,6%. Este desfasaje refleja cómo los gastos vinculados a la niñez y la adolescencia continúan avanzando a un ritmo mayor que el promedio de precios de la economía.

La canasta de crianza reúne los costos mensuales estimados para mantener a un hijo, incluyendo rubros como alimentación, vestimenta, higiene, educación, transporte y cuidado. Se trata de un indicador de referencia que busca dimensionar el esfuerzo económico que deben hacer los hogares para garantizar las necesidades básicas de chicos y chicas.

Si bien el porcentaje de aumento puede parecer moderado frente a otros períodos de alta inflación, el hecho de que supere al índice general vuelve a encender una señal de alerta. Para muchos hogares, el salario no logra acompañar estos incrementos y se profundiza la brecha entre ingresos y gastos esenciales.

La metodología de la canasta de crianza considera diferentes etapas de la niñez, desde los primeros años de vida hasta la adolescencia. En cada tramo se ponderan los gastos típicos que afrontan las familias, que pueden variar según la edad por el tipo de productos y servicios requeridos.

En los primeros años, el peso del presupuesto suele concentrarse en higiene, alimentación específica y cuidados. A medida que los chicos crecen, ganan relevancia los costos de educación, transporte, vestimenta, actividades extracurriculares y tecnología, que también presionan sobre el bolsillo.

El incremento de 3,5% en abril se suma a subas previas y consolida un piso alto de gastos mensuales. Para muchos padres y madres, esto implica la necesidad de recortar consumos, endeudarse o recurrir a trabajos adicionales para poder sostener el nivel de vida de sus hijos.

En paralelo, la diferencia con la inflación de 2,6% del mismo mes marca que los costos específicos vinculados a la niñez no se moderan al mismo ritmo que otros precios de la economía. Esta dinámica afecta sobre todo a los hogares con menores ingresos, donde la canasta de crianza representa una porción cada vez mayor de los recursos disponibles.

Frente a este escenario, especialistas en economía familiar recomiendan planificar los gastos, comparar precios y priorizar consumos esenciales, especialmente en un contexto en el que cualquier aumento por encima de la inflación impacta de lleno en la organización del hogar.

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