El Gobierno afirma que la pobreza infantil bajó al 42%

El Gobierno nacional aseguró que la pobreza infantil se redujo al 42% en los últimos meses, y destacó una baja cercana a 30 puntos porcentuales respecto de fines de 2023, en línea con una tendencia que considera descendente.

El contraste entre los datos oficiales y los estudios privados

Según el Ejecutivo, las últimas mediciones del INDEC muestran una caída marcada de la pobreza entre niños, niñas y adolescentes, que se ubicaría en el 42%. La cifra fue presentada como una mejora significativa frente a los niveles que dejó 2023, cuando el impacto de la inflación y la pérdida de ingresos elevó los indicadores sociales.

Desde el Gobierno remarcan que el descenso se habría dado de manera más intensa en los trimestres recientes, acompañado por una desaceleración de los precios y una recuperación parcial del salario real. Sin embargo, el dato generó debate por la diferencia con otras fuentes de información.

El Ejecutivo puso especial énfasis en comparar las cifras oficiales con las estimaciones de la Universidad Católica Argentina (UCA). El observatorio social de esa casa de estudios ubicó la pobreza infantil en torno al 53,6% en 2025, lo que implica más de 10 puntos por encima de lo que informa el INDEC.

La UCA viene realizando desde hace años relevamientos propios sobre la situación social en el país y suele ser tomada como referencia por especialistas y organizaciones sociales. Para el Gobierno, la diferencia responde a metodologías de medición distintas y a momentos de corte no coincidentes.

Qué señala el Gobierno sobre la tendencia social

En su lectura, la administración nacional destaca que, más allá del nivel puntual de pobreza infantil, habría una tendencia a la baja luego del pico registrado en el cambio de año. Los funcionarios sostienen que la combinación de menor inflación, acuerdos salariales y ciertos programas de asistencia habría comenzado a aliviar la situación de los hogares con chicos.

No obstante, incluso con un nivel de 42%, la cantidad de niñas, niños y adolescentes que viven por debajo de la línea de pobreza sigue siendo muy alta. Economistas y especialistas en infancia advierten que se trata de un problema estructural, marcado por la precariedad laboral, los bajos ingresos y la desigualdad territorial.

En este contexto, la discusión entre los datos del INDEC y los de la UCA vuelve a poner en el centro el debate sobre cómo medir la pobreza y qué políticas son necesarias para sostener una reducción duradera. Mientras el Gobierno exhibe las cifras como una señal de mejora, organizaciones sociales y académicas reclaman profundizar el seguimiento sobre el acceso a la alimentación, la educación y la salud de la población infantil.

La evolución de estos indicadores será clave en los próximos meses para evaluar el impacto real del rumbo económico y social, y para determinar si la caída de la pobreza infantil se consolida o si responde sólo a un período puntual de recuperación.

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