Festivales, recitales, rodajes y congresos empiezan a incorporar a la figura del Eco Manager, un rol que llega para ordenar y reducir el impacto ambiental de la industria cultural.

Imagen: Rosario3
La figura del Eco Manager gana terreno en productoras, festivales y grandes eventos. Su tarea central es medir y bajar la huella de carbono que generan estas actividades, desde el uso de energía hasta la gestión de residuos.
En la práctica, este profesional se involucra en todas las etapas: planificación, montaje, realización y desmontaje. Analiza el consumo de electricidad, propone transporte compartido para equipos y público, y diseña circuitos de reciclaje y compostaje.
La presión social y las nuevas regulaciones ambientales empujan a las industrias culturales a revisar sus prácticas. Lo que antes se resolvía con acciones aisladas ahora se piensa como parte de una gestión ambiental integral dentro de cada proyecto.
Una nueva salida laboral en la industria cultural
Productoras audiovisuales, organizadores de festivales y empresas de eventos empiezan a contratar Eco Managers de forma estable, o a sumar consultorías específicas para certificar buenas prácticas ambientales.
La profesionalización de este rol abre una oportunidad para perfiles con formación en ambiente, gestión cultural y producción. También impulsa capacitaciones internas para que todo el equipo incorpore criterios sustentables en el día a día.
Así, el Eco Manager se consolida como un puente entre la necesidad de seguir produciendo cultura y la urgencia de hacerlo con menos impacto sobre el entorno.





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