La Cámara de Diputados volvió a convertirse en escenario de tensión política por el futuro de Manuel Adorni, pero la avanzada opositora se topó otra vez con el cierre de filas de los aliados del Gobierno nacional.

En la última sesión, la izquierda y sectores de la oposición volvieron a apuntar contra el vocero presidencial. Myriam Bregman reclamó una moción de censura, mientras que Maximiliano Ferraro pidió emplazar a la comisión parlamentaria para que emita dictamen el 30 de junio.
Ambas iniciativas buscaban acelerar el tratamiento político del caso Adorni dentro del Congreso y enviar una señal directa al Gobierno de Javier Milei. Sin embargo, los bloques aliados al oficialismo se movieron en conjunto para evitar que prosperaran.
En ese contexto, el jefe del bloque Pro, Cristian Ritondo, salió a explicar la postura de su espacio y la ausencia de varios diputados en el recinto. Según detalló, la estrategia respondió a un acuerdo previo alcanzado con el presidente de la Cámara baja, Martín Menem.
Ritondo defendió ese entendimiento como parte de la línea de colaboración que un sector de la oposición mantiene con el oficialismo, aun en medio de fuertes críticas cruzadas. La decisión terminó por desactivar, al menos por ahora, el avance parlamentario que buscaba la censura de Adorni.
Tensión política y rol de los aliados
El episodio volvió a exponer la tensión interna en la oposición y dejó en evidencia el peso de los aliados del Gobierno para definir la agenda del Congreso. Por el momento, Adorni conserva respaldo político y seguirá en su cargo a la espera de nuevos movimientos legislativos.




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