El gobierno provincial destruyó 200 caños de escape adulterados. Las autoridades habían secuestrado estas piezas en distintos operativos debido a su vínculo con hechos delictivos y el mercado ilegal de autopartes.

La administración provincial informó que los caños de escape adulterados pertenecían a vehículos que las autoridades secuestraron en procedimientos vinculados al delito. El gobierno descartó estas piezas para impedir su reingreso al mercado negro.
Las autoridades remarcaron que la eliminación de estos elementos busca desarticular un circuito que alimenta tanto la inseguridad vial como el negocio ilegal de repuestos. Muchos de estos caños estaban modificados para generar ruidos extremos y mejorar de manera irregular la performance de los vehículos.
Desde el gobierno provincial señalaron que la destrucción se realizó bajo supervisión oficial y siguiendo los protocolos establecidos para el tratamiento de autopartes secuestradas en causas penales.
Medida contra el mercado ilegal
La decisión de destruir las piezas apunta a evitar que vuelvan a colocarse en otros vehículos o se comercialicen de forma clandestina, una práctica que suele estar asociada a talleres no habilitados y maniobras de encubrimiento de delitos.
En la provincia de Santa Fe, este tipo de operativos se enmarca en una política más amplia de control del parque automotor y de persecución al robo y desguace ilegal de autos y motos, con foco en reducir los delitos asociados.





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