Tras dejar atrás las pérdidas en su país, Venezuela, Milangela creó su propio emprendimiento de donas en la ciudad de Rosario. Hoy no solo vende sus famosas donas para eventos, sino que las convierte en motor de ayuda para los niños internados en el hospital Vilela.
Hay historias que demuestran que ni la distancia ni las heridas más profundas logran apagar la generosidad. Milangela —cuyo nombre condensa los vocablos Milagro y Ángel— llegó a la ciudad de Rosario con la maleta llena de nostalgias y la urgencia de empezar desde cero. Atrás quedaba su hogar en La Guaira, las extenuantes filas por un kilogramo de harina y el dolor irreversible de haber perdido a seis seres queridos tras una tragedia en su tierra natal.
En Venezuela, las donas eran su refugio dulce al salir de la universidad. Sin embargo, en los años más crudos de la crisis, practicar una receta de repostería era un lujo imposible: “Tenías dos opciones: o practicabas la masa o comías”, evoca. Fue recién en suelo rosarino donde pudo comprar sus primeros ingredientes, amasar sus recuerdos y dar forma a su propio negocio artesanal con sello venezolano.
“Más que una dona o un emprendimiento, esto es mi trabajo para sacar a mi familia adelante, tanto aquí como en Venezuela. Es mi forma de devolver todo el amor que me dieron”, relata emocionante.
Un emprendimiento con impacto real
Bajo el nombre de 1000 Donas, Milangela comercializa donas artesanales personalizadas para eventos, cumpleaños y colegios. Cada pieza es elaborada a mano una por una, junto a su hijo y su hermana, destacándose por sus famosas “torres de donas” que reemplazan a las tortas tradicionales en los festejos infantiles.
Pero su marca trascendió lo comercial para convertirse en un motor solidario. En alianza con la comunidad, comercializó bonos benéficos a favor del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, regalando una dona con cada aporte. Además, impulsó el reconocido “Box Solidario”, con el que vendió e impulsó donaciones de miles de productos para enviar ayuda de emergencia a familias vulnerables tras catástrofes en su país de origen.
Próxima cita en el Autódromo de Rosario
El éxito de su emprendimiento y su compromiso social la llevarán el próximo 20 de septiembre a participar con su stand en el gran festival familiar del Autódromo de Rosario. Allí construirá una imponente estructura gigante con más de 100 donas para seguir recaudando fondos y endulzando la tarde de los más chicos.
“Nunca en mi vida recibí tantos abrazos sinceros como los que me dieron los rosarinos. La familia que no tenía aquí, la conseguí en esta ciudad”, concluye agradecida.




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