El juicio contra el excomisario de la Policía Federal, Roberto Álvarez, comenzó hoy en el Tribunal Oral Federal 4 de San Martín.

El juicio contra el excomisario de la Policía Federal, Roberto Álvarez, comenzó hoy en el Tribunal Oral Federal 4 de San Martín. La causa “Contraofensiva III” busca juzgar la persecución que el aparato represivo de la última dictadura llevó a cabo contra militantes de Montoneros que participaron de la Contraofensiva. El testimonio de la sobreviviente de Campo de Mayo, Aixa Bona, será crucial en el juicio, en el que Álvarez deberá responder por la privación ilegítima de la libertad y los tormentos que Bona padeció en Campo de Mayo y la delegación de la Federal en San Martín.
El excomisario retirado de la Policía Federal ya había sido reconocido como represor en un juicio previo, en el que intentó declarar como testigo. En este caso, los hechos ya fueron probados en ese debate, por lo que se espera un juicio express. Sin embargo, la importancia de este juicio radica en la posibilidad de determinar qué rol cumplía Álvarez dentro del plan sistemático genocida. Aixa Bona reconoció a Álvarez como la persona que la llevó desde Campo de Mayo, encapuchada y con las manos atadas, hasta la Delegación de la Federal en San Martín.

A pesar de esto, el papel de Álvarez en la Inteligencia de la Policía Federal debería haber sido investigado por la justicia desde antes. Durante su testimonio, Álvarez confirmó que trabajó en la Dirección General de Inteligencia de la Superintendencia de Seguridad Federal durante la dictadura militar y que su función era recoger información para su jefe, Juan Carlos Lapuyole, otro de los condenados a perpetua por la Masacre de Fátima. Además, la mayoría de los represores condenados por los crímenes del circuito ABO respondían a las estructuras en las que Álvarez trabajó.
La representante de la Fiscalía en el juicio, Gabriela Sosti, indicó que algunas causas funcionan como cámara de eco respecto a otras investigaciones pendientes que podrían ser posibles. Una de las estructuras en las que Álvarez trabajó, la Dirección General de Inteligencia de la Superintendencia de Seguridad Federal, se dedicó a recoger información junto con la Dirección General de Interior. Por su papel en la Inteligencia, la Policía Federal dependía del mando operacional del Ejército, que tenía la responsabilidad primaria en la Inteligencia dentro del plan sistemático de la dictadura.




Comentarios