La actividad de la construcción mostró un repunte mensual en marzo, aunque los indicadores del trimestre todavía reflejan un escenario donde las decisiones de inversión se toman con prudencia y mirada de mediano plazo.

Un rebote mensual que no despeja las dudas
De acuerdo con el último informe del INDEC, la construcción registró en marzo una suba desestacionalizada de 4,7% frente a febrero. El dato confirma un rebote en la comparación de corto plazo, luego de varios meses de comportamiento irregular en el sector.
En el primer trimestre del año, el índice acumuló un crecimiento de 3,9% respecto del mismo período del año anterior. Esta mejora interanual se explica por la continuidad de algunas obras privadas y por proyectos de infraestructura que lograron sostener su cronograma de ejecución.
Pese a estos números positivos, los empresarios y desarrolladores se mueven con cautela. La inestabilidad de los costos de materiales, las tasas de financiamiento y la capacidad de pago de los compradores siguen siendo factores que condicionan nuevas inversiones de gran escala.
Costos, demanda y financiamiento, bajo la lupa
En el sector señalan que la mejora mensual de marzo responde, en parte, a la reestructuración de proyectos que habían sido ralentizados a comienzos de año. Muchas empresas eligieron concentrar recursos en obras con mayor grado de avance para garantizar entregas y cumplir contratos.
Otro de los puntos clave es el comportamiento de la demanda residencial. La compra de viviendas nuevas y pozos de inversión continúa atada a la disponibilidad de ahorros en dólares y a las oportunidades de renegociar precios, más que a créditos hipotecarios, todavía muy limitados.
En paralelo, la obra pública mantiene un rol relevante en la ocupación de mano de obra, aunque con cronogramas ajustados y revisiones periódicas de partidas. Esa dinámica obliga a constructoras grandes y medianas a recalcular presupuestos con frecuencia, ante la variación de insumos clave como hierro, cemento y transporte.
Con este telón de fondo, el rebote de 4,7% en marzo se interpreta más como un alivio coyuntural que como el inicio de un ciclo expansivo sostenido. Las próximas mediciones del INDEC serán determinantes para confirmar si la construcción logra consolidar una tendencia de crecimiento o si se trata solo de un repunte puntual.





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