La cultura de Rosario despide a Roberto Retamoso, poeta, escritor y docente universitario que dejó una huella profunda en generaciones de estudiantes y lectores. Su muerte, a los 79 años, enluta al ámbito académico y literario de la ciudad.

Adiós a una referencia de las letras rosarinas
Retamoso fue docente e investigador de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Reconocido por su compromiso con la enseñanza y por su producción ensayística y poética, se convirtió en un referente ineludible para quienes se acercaron a la literatura desde las aulas públicas rosarinas.
Según se informó, el escritor tenía 79 años y venía atravesando complicaciones de salud tras una operación. Su fallecimiento se produjo este viernes.
A lo largo de su trayectoria, Retamoso articuló la práctica docente con la reflexión crítica y la creación literaria. Integró equipos de investigación en la UNR, participó de proyectos editoriales y se destacó por su lectura rigurosa de los textos, siempre desde una perspectiva humanista y comprometida con la realidad.
En las aulas de Humanidades y Artes, su figura se asoció a la formación de varias camadas de estudiantes de Letras, Comunicación y otras carreras afines. Muchos de ellos lo recuerdan como un maestro generoso, cercano y exigente, que impulsaba a leer más y mejor, y a pensar la literatura como una herramienta para comprender el mundo.
Un legado que trasciende las aulas
El impacto de su trabajo no se limitó a la UNR. Su palabra circuló en charlas, presentaciones de libros y actividades culturales que hicieron de Rosario un polo de producción y debate en torno a las letras. En ese entramado, Retamoso ocupó un lugar de referencia, tanto para autores emergentes como para colegas consolidados.
Su muerte provoca un fuerte pesar en la comunidad académica y artística local, que reconoce en él a uno de los grandes nombres de la escena intelectual rosarina de las últimas décadas. La noticia generó mensajes de despedida de colegas, exalumnos y espacios vinculados a la cultura y la educación pública.
Mientras se esperan definiciones sobre homenajes y actividades en su memoria, queda en primer plano la vigencia de su obra y de su pensamiento crítico. Rosario pierde a uno de sus escritores más queridos, pero mantiene vivo su legado en cada texto leído y en cada aula donde todavía resuenan sus enseñanzas.





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