Luciano Pereyra volvió a Rosario con un recital cargado de emoción, en el que alternó lágrimas, risas y complicidad con un público que lo acompañó de principio a fin.

El cantautor argentino Luciano Pereyra ofreció en Rosario una noche pensada para cantar a los gritos, llorar recuerdos y abrazarse fuerte con quien estuviera al lado. En un clima cercano, convirtió el show en un encuentro casi íntimo con su gente.
A lo largo de la presentación se quebró en varias canciones, agradeció el cariño histórico del público rosarino y se tomó tiempo para hablar entre tema y tema. Con anécdotas personales, confesiones y humor, fue construyendo un ida y vuelta permanente con la multitud.
El repertorio recorrió sus clásicos de siempre, esos que los fanáticos esperan desde hace años, y también incluyó material más reciente. Cada estribillo se transformó en coro colectivo, con teléfonos encendidos, aplausos sostenidos y una ovación que lo acompañó durante toda la noche.
Un show a pura emoción y sorpresas
En varios pasajes del recital, Pereyra no ocultó su sensibilidad. Se lo vio conmovido, con la voz entrecortada en algunas interpretaciones románticas que marcaron distintas etapas de su carrera. Ese costado vulnerable terminó de sellar la conexión con la gente.
Uno de los momentos más celebrados de la noche fue la presencia de Uriel Lozano como invitado especial. Juntos compartieron escenario y mezclaron estilos, en una colaboración que sorprendió y encendió aún más al público.
Además de repasar sus éxitos, Luciano aprovechó la ocasión para anunciar un nuevo tema. Sin adelantar demasiado, contó que se trata de una canción muy personal y que Rosario fue una de las primeras plazas en escucharla en vivo, un gesto que el público celebró con un aplauso cerrado.
Clásicos, cercanía y un cierre a corazón abierto
La lista de canciones incluyó baladas infaltables y ritmos más movidos, que invitaron a levantarse de la butaca y convertir el lugar en una especie de fiesta popular. Hubo momentos en los que el artista dejó que el público cantara casi completo un tema, escuchando emocionado desde el escenario.
Entre aplausos y gritos de aliento, el cantante volvió más de una vez al escenario para los bises. El cierre, fiel a su estilo, tuvo tono de agradecimiento: Pereyra destacó que cada viaje a Rosario significa reencontrarse con una ciudad que lo acompaña desde sus primeros años.





Comentarios