Carne, pollo y cerdo: cómo pegó la suba de precios en marzo

Los precios de la carne vacuna volvieron a moverse fuerte en marzo, con incrementos de hasta 20%, y se sumaron a la lista de factores que presionan sobre la inflación mensual, mientras el pollo y el cerdo mostraron dinámicas propias dentro del rubro carnes.

Carne, pollo y cerdo: cómo pegó la suba de precios en marzo
Carne, pollo y cerdo: cómo pegó la suba de precios en marzo

De acuerdo con un relevamiento reciente, los cortes de carne vacuna aumentaron hasta un 20% durante marzo. El ajuste acumulado en lo que va del año vuelve a colocar a este producto básico en el centro de la discusión sobre el costo de vida en Argentina.

Entre las jurisdicciones evaluadas, Córdoba fue el distrito donde se registraron los mayores incrementos. En esa provincia, la suba de precios se sintió con más fuerza en los mostradores de carnicerías y supermercados, encareciendo los cortes más demandados por las familias.

La escalada en la carne vacuna se da en un contexto de inflación todavía elevada, donde los alimentos mantienen una incidencia central sobre el índice general. Los hogares de ingresos medios y bajos destinan una parte importante de su presupuesto a este rubro, por lo que cada aumento tiene un impacto directo en el consumo.

Si bien la carne vacuna mostró picos de hasta 20% según el corte, el relevamiento indicó que, en promedio, el pollo fue la proteína que más aumentó en marzo. El movimiento en este segmento se explica, en parte, por su rol como alternativa más económica frente a la carne de vaca.

En contraste, el cerdo fue la categoría que menos subió dentro del conjunto de carnes relevadas. Sus incrementos se ubicaron por debajo de la media del sector, lo que en algunos casos lo posicionó como una opción relativamente más accesible para los consumidores que buscan estirar el presupuesto.

La brecha entre los valores de la carne vacuna, el pollo y el cerdo viene modificando de manera gradual los hábitos de compra. En muchos hogares se observa una mayor rotación hacia cortes alternativos y productos procesados, intentando sostener el consumo de proteínas en un escenario de ingresos ajustados.

Los movimientos de precios en las carnes tienen un peso específico en la inflación de alimentos. Se trata de productos de consumo masivo que integran la canasta de referencia de los organismos de estadísticas, por lo que sus variaciones mensuales suelen trasladarse con rapidez al índice general.

Para los comercios minoristas, las subas obligan a ajustar listas con frecuencia, en un contexto donde la demanda muestra signos de cautela. Muchos clientes eligen comprar por menor cantidad, comparar precios entre locales o reemplazar cortes tradicionales por opciones más baratas.

Analistas del sector señalan que, mientras no se consolide una desaceleración sostenida de la inflación, los alimentos sensibles como la carne seguirán bajo observación tanto por parte de los consumidores como de los formadores de precios y las autoridades económicas.

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