Un grupo de ladrones irrumpió en una vivienda del Country Club Zen, ubicado a la vera de la Autopista Rosario-Buenos Aires, y tras amenazar a los presentes se llevó una consola PlayStation 4 y varios teléfonos celulares.

El hecho ocurrió en el barrio cerrado Club Zen, un country emplazado en la zona de Alvear, sobre la traza de la Autopista Rosario-Buenos Aires. De acuerdo a la información preliminar, los delincuentes accedieron al predio luego de cortar el cerco perimetral, evitando así los accesos formales y los controles habituales de seguridad privada.
Una vez en el interior del barrio, se dirigieron hasta una de las viviendas, donde sorprendieron a las personas que se encontraban en el lugar. Bajo amenazas, las redujeron y les exigieron dinero y objetos de valor, generando momentos de fuerte tensión dentro de la casa.
Según los primeros testimonios, los asaltantes actuaron de forma rápida y coordinada. Tras revisar distintos ambientes de la propiedad, se apoderaron de una consola de videojuegos PlayStation 4 y de varios teléfonos celulares, para luego darse a la fuga por un sector menos iluminado del barrio.
Preocupación por la seguridad en barrios privados
El episodio reaviva la preocupación por la seguridad en los barrios cerrados y countries de la región, que en los últimos años registraron distintos hechos delictivos pese a contar con sistemas de vigilancia, cámaras y controles de ingreso. La modalidad de cortar cercos perimetrales se repite en distintos puntos del sur santafesino.
Vecinos de la zona señalaron que la ubicación del country, sobre una de las principales rutas de conexión entre Rosario y Buenos Aires, lo convierte en un punto sensible, ya que facilita una rápida salida hacia distintos corredores viales. Frente a esto, piden reforzar la presencia policial y mejorar la iluminación en los alrededores.
Si bien no trascendieron más detalles sobre la identidad de las víctimas ni sobre el número exacto de ladrones que participaron, las personas que estaban dentro de la vivienda sufrieron amenazas y fueron obligadas a permanecer quietas mientras los delincuentes revisaban los ambientes. No se informaron heridos, pero sí un fuerte impacto emocional.
Las primeras actuaciones quedaron a cargo de la policía de la región, que trabaja en el análisis de posibles cámaras de seguridad internas y externas al predio, así como en la toma de declaraciones a los damnificados y a personal de vigilancia privada del country.
La investigación buscará determinar cómo fue el recorrido de los asaltantes dentro del barrio cerrado, si contaban con algún dato previo sobre la vivienda atacada y de qué manera lograron romper el cerco perimetral sin ser detectados de inmediato por los sistemas de monitoreo.




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