El Gobierno nacional avanza en una reforma electoral que pone en discusión el futuro de las PASO, el financiamiento de los partidos y el sistema de boleta única. El proyecto todavía no tiene los votos garantizados y abrió una fuerte negociación con gobernadores y bloques aliados.

En la Casa Rosada se trabaja sobre un borrador que contempla la eliminación de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) como instancia definida por la ley. La discusión pasa por reemplazar el esquema actual por un mecanismo menos costoso y más acotado a la vida interna de los partidos.
La iniciativa se presenta en un contexto de presión fiscal y cuestionamientos sobre el gasto que implican las PASO. Desde el oficialismo plantean que el sistema vigente no siempre se traduce en una verdadera competencia interna y que, en muchos casos, las primarias terminan funcionando como una gran encuesta nacional financiada por el Estado.
El texto que circula entre los despachos oficiales busca mantener la participación ciudadana pero con reglas diferentes, apuntando a que las fuerzas políticas definan sus candidaturas con mayor responsabilidad y sin desplegar estructuras electorales completas en cada turno interno.
Financiamiento partidario y boleta única
Otro de los ejes del proyecto es la revisión del financiamiento de los partidos. La propuesta apunta a aggiornar los controles sobre los aportes privados y el uso de fondos públicos, con el objetivo declarado de dotar de mayor transparencia a las campañas electorales.
En paralelo, la Casa Rosada impulsa cambios en el sistema de boleta única. La discusión gira en torno al diseño de la papeleta, la forma de exhibir los distintos frentes y la manera en que se garantiza al votante toda la información necesaria sin recargar el acto de votar.
Entre los puntos a debate se menciona la necesidad de evitar confusiones en el cuarto oscuro y de simplificar el conteo provisorio, sin alterar la representación de las minorías ni las reglas de competencia que rigen para las fuerzas más chicas.
Negociaciones con gobernadores y bloques aliados
Sin los votos asegurados, el oficialismo abrió una ronda de contactos con gobernadores y bloques dialoguistas del Congreso. La idea es consensuar una versión alternativa del proyecto original que contemple reclamos de las provincias y matices entre las distintas fuerzas.
En esas charlas se ponen sobre la mesa los costos políticos de eliminar las primarias, el impacto en los calendarios electorales locales y la posible coexistencia de diferentes sistemas según la jurisdicción. También se discute cómo evitar que la reforma sea leída como una ventaja para un sector específico.
La Casa Rosada admite que el texto final podría diferir sensiblemente del borrador inicial. El margen de negociación abarca tanto la gradualidad de los cambios como la posibilidad de incorporar cláusulas de revisión futura para evaluar el rendimiento del nuevo esquema electoral.
Mientras continúan las conversaciones, en el oficialismo señalan que el objetivo es alcanzar un acuerdo amplio que dé previsibilidad a los próximos turnos electorales y redefina el rol de las PASO, el financiamiento de los partidos y la boleta única en un mismo paquete de reformas.




Comentarios