Un operativo de los Bomberos Zapadores en el barrio Abasto terminó con un final feliz: un perro que había quedado atrapado en lo alto de un edificio fue puesto a resguardo luego de varios minutos de trabajo en altura.

Operativo en altura y alivio para vecinos de Abasto
El episodio ocurrió en el barrio Abasto, donde un perro quedó inmovilizado sobre un alero en un segundo piso, a unos cinco metros de altura. Los vecinos, al advertir el riesgo de caída, dieron aviso inmediato a los servicios de emergencia y pidieron la intervención de los Bomberos Zapadores.
Al llegar, la dotación evaluó la estructura del edificio y definió un operativo de urgencia con escaleras y líneas de vida para evitar cualquier accidente, tanto para el animal como para el personal que trabajaba en la maniobra. La prioridad fue estabilizar la zona y asegurar que el perro no se desplazara bruscamente.
Con el correr de los minutos, los bomberos avanzaron por la fachada hasta alcanzar el alero donde se encontraba el animal. La tarea requirió precisión y coordinación, en especial por la altura y la imposibilidad de que el perro colaborara con la maniobra.
Una vez que uno de los rescatistas logró tomar al perro, se lo aseguró con un sistema de sujeción y se inició el descenso controlado por la escalera. La secuencia fue seguida con atención por los frentistas, que registraron la escena con sus teléfonos y acompañaron con aplausos el cierre del procedimiento.
Uso de líneas de vida y protocolos para proteger al animal
Según describieron testigos, los Bomberos Zapadores utilizaron líneas de vida y equipos de protección personal para minimizar el riesgo de caída. Este tipo de protocolos se aplica en rescates en altura, ya sea de personas o de animales, cuando hay riesgo de lesiones graves.
Fuentes del operativo destacaron que la intervención se desarrolló sin incidentes y que el perro no presentó heridas visibles al momento del rescate. Tras ponerlo en zona segura, los bomberos comprobaron que pudiera caminar con normalidad y permanecer tranquilo luego del intenso momento vivido.
El episodio volvió a poner en primer plano el trabajo cotidiano de los Bomberos Zapadores en situaciones que, aunque no siempre tienen que ver con incendios, requieren capacitación específica y equipamiento adecuado para resguardar la integridad de vecinos y mascotas.
Entre los residentes del barrio Abasto predominó el alivio por el desenlace positivo y el reconocimiento al personal que intervino. Muchos remarcaron la importancia de dar aviso rápido a los servicios de emergencia ante cualquier situación de riesgo en altura.




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