Repartidores de aplicaciones expusieron en el Concejo Municipal de Rosario para defender su esquema de trabajo independiente y marcar distancia de un proyecto que busca sumar regulaciones a la actividad.

En el marco de una reunión convocada en el Concejo Municipal, trabajadores de Pedidos Ya y de otras aplicaciones de reparto defendieron su condición de prestadores independientes y rechazaron la posibilidad de incorporar nuevas regulaciones locales sobre la actividad.
Los repartidores argumentaron que el esquema actual les permite organizar sus horarios de acuerdo a sus necesidades y sostuvieron que un exceso de normas podría traducirse en menos ingresos y menos oportunidades de trabajo. Ante los ediles, remarcaron que el vínculo que mantienen con las plataformas digitales no encaja en el modelo laboral tradicional.
Durante el encuentro se discutió el proyecto impulsado por el concejal Pablo Basso, que apunta a establecer mayores exigencias para las empresas de reparto y fijar obligaciones específicas en materia de seguridad, cobertura y condiciones de la prestación del servicio dentro de la ciudad.
Los trabajadores cuestionaron varios de esos puntos y advirtieron que, si las aplicaciones consideran que el marco local se vuelve demasiado restrictivo, podrían reducir la cantidad de repartidores conectados o incluso limitar la operación en determinados horarios o zonas.
Autonomía, ingresos y pedidos al Estado
En sus intervenciones, los repartidores insistieron en que valoran la autonomía para aceptar o rechazar viajes, definir franjas horarias y combinar la tarea de reparto con otros trabajos o estudios. Aseguraron que esa flexibilidad se vería afectada si se replicaran esquemas pensados para relaciones de dependencia tradicionales.
También remarcaron que muchas de las dificultades que enfrentan en la calle, como la inseguridad, el estado de las calles o la falta de lugares adecuados para descanso, requieren respuestas del Estado más que nuevas cargas sobre quienes realizan el reparto.
Concejales y representantes de las plataformas tomaron nota de los planteos y coincidieron en que la discusión sobre el modelo de trabajo en aplicaciones seguirá abierta. El desafío será encontrar un equilibrio entre la protección de derechos laborales, las condiciones de seguridad y la necesidad de preservar una fuente de ingresos que, en contexto de crisis, se volvió central para cientos de rosarinos.




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