Después de la jornada de ayer, el Mundial 2026 entró en una breve pausa antes de las semifinales. Para muchos será apenas un descanso en el calendario. Para otros, el inicio de una sensación difícil de explicar: la de extrañar un torneo que, durante semanas, pasó a ordenar buena parte de la rutina diaria. La psicología tiene algunas respuestas.

El despertador ya no suena pensando en el primer partido del día. El grupo de WhatsApp deja de debatir posibles formaciones. La televisión vuelve a su programación habitual y, por unas horas, el calendario del Mundial queda en silencio. Después de la jornada de este sábado 11 de julio, los hinchas tendrán que esperar hasta la próxima semana para volver a disfrutar de los partidos correspondientes a las semifinales del Mundial 2026.
Parece un detalle menor. Sin embargo, para millones de personas representa una pequeña interrupción en una rutina que, durante varias semanas, se instaló casi sin darse cuenta. Y esa sensación de que “falta algo” no es una simple impresión. La psicología lleva años estudiando cómo los grandes eventos deportivos modifican los hábitos, las emociones y hasta la percepción del tiempo.
Un Mundial no ocupa únicamente noventa minutos: con el paso de los días, el torneo empieza a organizar la agenda cotidiana. Muchas personas acomodan reuniones, almuerzos, salidas o tareas domésticas en función de los horarios de los partidos. Otras consultan el fixture apenas se levantan, siguen estadísticas, comentan resultados con compañeros de trabajo o planifican el fin de semana alrededor de un encuentro.
Sin advertirlo, el Mundial se convierte en un ritual. Y cuando ese ritual se interrumpe, aunque sea por unos días, aparece una sensación de vacío que tiene explicación.
La importancia de la anticipación
Los psicólogos sostienen que una parte importante del bienestar no proviene únicamente de vivir una experiencia, sino también de esperarla.
La anticipación activa mecanismos de motivación y recompensa en el cerebro, generando expectativa antes de que ocurra el evento. Esa es una de las razones por las que muchas personas disfrutan planificando un viaje, esperando un recital o contando los días para un acontecimiento importante.
Con el Mundial sucede algo parecido. Cada jornada ofrece un nuevo partido, una sorpresa, una definición o una historia diferente. El cerebro incorpora rápidamente esa dinámica de expectativa constante y, cuando el calendario se detiene, esa fuente diaria de anticipación desaparece de manera repentina.

Más que entretenimiento: una experiencia compartida
Un estudio publicado en la revista científica BMC Psychology, que analizó a más de 1.200 espectadores durante la Copa del Mundo de Qatar 2022, concluyó que seguir el torneo como espectador favorece necesidades psicológicas como el sentido de pertenencia, la conexión social y la percepción de bienestar. Los investigadores sostienen que compartir estos eventos con familiares o amigos puede fortalecer los vínculos y contribuir al llamado “florecimiento” o bienestar psicológico.
En la práctica, eso se traduce en escenas cotidianas. Compañeros de trabajo que normalmente apenas conversan terminan debatiendo una jugada. Familias que organizan almuerzos para ver un partido. Amigos que vuelven a reunirse después de mucho tiempo porque juega la Selección.
El Mundial genera conversaciones, rituales y expectativas compartidas que trascienden el deporte. Esa es la razón por la que el primer día sin partidos suele sentirse distinto. No porque desaparezca el fútbol, sino porque se interrumpe una rutina que había encontrado un lugar fijo en la vida cotidiana.
Es un fenómeno similar al que muchas personas experimentan cuando termina una serie que siguieron durante meses: lo que se extraña no es únicamente el contenido, sino el hábito de esperar cada nueva entrega.
Diversos especialistas también destacan que seguir eventos deportivos puede mejorar el estado de ánimo y reducir la sensación de aislamiento gracias a la interacción social que generan, aunque advierten que esas emociones también dependen de los resultados y de la forma en que cada persona vive la competencia.
La espera antes del tramo decisivo
La buena noticia para los fanáticos es que el silencio será breve. La próxima semana comenzarán las semifinales y volverán las conversaciones, los pronósticos, las cábalas y esa rutina que durante un mes transforma oficinas, escuelas, bares y hogares.
Porque, al final, lo que muchos extrañan cuando el Mundial hace una pausa no son solamente los goles; también es la sensación de que, durante unas semanas, siempre había algo emocionante por esperar.

Técnica Superior en Periodismo (ISET N.°18, Rosario). Periodista de Rosario La Ciudad desde 2023. Contacto: lulasanto7@gmail.com | Instagram: @lulasanto | LinkedIn: Luciana Santo.




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