La pobreza infantil en Argentina no se limita a la falta de ingresos ni a las dificultades para acceder a los alimentos. Contrariamente, las privaciones de los más chicos van mucho más allá.

La pobreza infantil en Argentina no se limita a las dificultades para acceder a los alimentos. También puede aparecer en situaciones cotidianas que afectan la vida escolar, los vínculos con otros chicos y hasta la manera en que niños y adolescentes se perciben a sí mismos.
Un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) puso el foco precisamente sobre algunas dimensiones menos visibles de la desigualdad. Entre los datos más destacados aparece uno que expone la magnitud del problema: el 37,5% de los niños y adolescentes tuvo dificultades para comprar ropa o calzado por motivos económicos durante 2025.
Pero el relevamiento muestra que la privación material es apenas una parte de una problemática más amplia. Las dificultades económicas también se relacionan con problemas de aprendizaje, vínculos sociales y bienestar emocional.
Pobreza infantil en Argentina: las privaciones van mucho más allá de la comida
El estudio de la UCA relevó distintas dimensiones del bienestar de niños, niñas y adolescentes de entre 0 y 17 años. Encontró indicadores que permiten observar cómo las desigualdades económicas atraviesan distintos aspectos de la infancia.
Entre los chicos y adolescentes de 5 a 17 años, el 27,3% presenta dificultades para formar amistades, mientras que el 6,9% manifestó una afectación emocional por vestirse de manera diferente a sus pares. A su vez, el 12,3% no pudo vestirse como sus compañeros por motivos económicos.
El informe también registra que el 36,8% presenta dificultades de aprendizaje y que el 18,1% experimenta malestar emocional, expresado en síntomas como tristeza o ansiedad.
Así, el problema no termina cuando una familia consigue cubrir una necesidad básica. La falta de recursos puede tener consecuencias que se trasladan a otros espacios de la vida cotidiana.

Cuando la ropa también marca una diferencia entre los chicos
El acceso a la vestimenta puede parecer, a primera vista, un indicador exclusivamente material. Sin embargo, el relevamiento de la UCA muestra que también tiene una dimensión social.
Del total de niños y adolescentes de 0 a 17 años, el 37,5% tuvo dificultades para comprar ropa o calzado por motivos económicos durante 2025. Dentro de ese grupo, el 12,3% de los chicos de 5 a 17 años se vistió de manera diferente a sus pares por razones económicas y el 6,9% manifestó sentirse afectado por esa diferencia.
La situación se profundiza a medida que aumenta la vulnerabilidad económica. Entre los niños y adolescentes del nivel socioeconómico muy bajo, la dificultad para acceder a ropa o calzado alcanzó al 58,3%, mientras que en el nivel medio alto fue del 17,8%. La diferencia es de 40,5 puntos porcentuales.
El dato permite observar cómo una misma necesidad puede tener una incidencia muy diferente según las condiciones económicas del hogar.
¿Cuál es el nivel de pobreza infantil en Argentina?
Los indicadores de privaciones específicas forman parte de un escenario económico más amplio.
Según la medición presentada por la UCA, la pobreza monetaria alcanza al 42,5% de los niños y adolescentes en 2026, mientras que la indigencia afecta al 9,5%. El informe señala, además, que los hogares con menores de edad registran sistemáticamente mayores niveles de pobreza que aquellos sin niños.
Estos porcentajes corresponden a la medición de pobreza por ingresos y no deben confundirse con el 37,5% de chicos que tuvo dificultades para acceder a ropa o calzado. Se trata de indicadores diferentes que permiten observar distintas dimensiones de la situación de la infancia.
En este sentido, el informe analiza el papel de las políticas de protección social en la situación de los hogares con niños. Según sus estimaciones, la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar explican más del 90% de la reducción estimada de la pobreza infantil y cerca del 98% de la disminución de la indigencia.
El estudio calcula que, sin esas transferencias, la indigencia infantil pasaría del 9,5% al 16,4%, mientras que la pobreza aumentaría del 42,5% al 47,8%.
Los datos muestran así que las transferencias tienen un impacto relevante sobre los ingresos de los hogares, aunque no alcanzan por sí solas para eliminar otras privaciones que atraviesan a niños y adolescentes.
Pobreza infantil en Argentina: 6 datos que explican la situación
- 42,5% — Es el porcentaje de niños y adolescentes alcanzados por la pobreza monetaria según la medición citada por la UCA.
- 9,5% — Corresponde a la indigencia infantil.
- 37,5% — Tuvo dificultades para comprar ropa o calzado por motivos económicos durante 2025.
- 36,8% — Presenta dificultades de aprendizaje.
- 27,3% — Tiene dificultades para formar amistades o mantener vínculos con sus pares.
- 18,1% — Presenta malestar emocional, como síntomas de tristeza o ansiedad.
Una problemática que excede los ingresos
Los datos del relevamiento muestran que medir la pobreza infantil solamente a partir del dinero disponible en cada hogar permite conocer una parte del problema, pero no toda su dimensión.
La dificultad para comprar un par de zapatillas, la imposibilidad de vestirse como los compañeros, los problemas para aprender, las dificultades para formar amistades o el malestar emocional forman parte de una misma realidad atravesada por las condiciones de vida.
En ese sentido, la radiografía de la UCA pone el foco sobre las privaciones que pueden quedar ocultas detrás de las estadísticas generales de pobreza infantil. Muestra, asimismo, que la desigualdad también se construye en espacios cotidianos como la escuela, los grupos de amigos y la vida familiar.

Técnica Superior en Periodismo (ISET N.°18, Rosario). Periodista de Rosario La Ciudad desde 2023. Contacto: lulasanto7@gmail.com | Instagram: @lulasanto | LinkedIn: Luciana Santo.




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