Tras un extenso debate oral, la Justicia provincial dictó prisión perpetua para el narco Francisco “Fran” Riquelme y condenó a once integrantes de su estructura criminal por una seguidilla de crímenes que sacudieron a la zona noroeste de Rosario entre 2021 y 2023.

Una condena que expone la guerra de bandas
El tribunal dio por acreditado que la organización encabezada por Fran Riquelme funcionó como una verdadera “maquinaria de violencia” en los barrios Ludueña, Empalme Graneros e Industrial. Los jueces describieron el escenario como una “guerra abierta” entre bandas rivales que dejó un saldo de homicidios, heridos y vecinos aterrorizados.
Según la sentencia, la banda articuló una serie de homicidios, balaceras contra viviendas y comercios, extorsiones y amenazas para disputar territorio narco y marcar presencia en la zona noroeste de Rosario durante los años 2021, 2022 y 2023.
Los magistrados tuvieron en cuenta no solo la cantidad de hechos atribuidos, sino también la planificación y persistencia de las acciones violentas, que se extendieron en el tiempo y afectaron de manera directa la vida cotidiana de los barrios involucrados.
Homicidios, balaceras y extorsiones en la mira
El tribunal halló responsable a la estructura que lideraba Riquelme de una serie de homicidios consumados y tentados, así como de numerosos ataques a tiros contra frentes de casas y locales, los cuales la banda utilizaba como método de presión y castigo.
En paralelo, el tribunal dio por probado un entramado de extorsiones a comerciantes y vecinos, que recibían llamados y mensajes con amenazas directas para exigir pagos de dinero. Estas maniobras se encuadraron en el delito de asociación ilícita, al considerar que se trató de una organización estable y con roles definidos.
Los jueces remarcaron que el poder de fuego y la disponibilidad de armas de la banda tuvieron un impacto directo en la seguridad pública, generando una situación de temor permanente en Ludueña, Empalme Graneros e Industrial, donde los tiroteos se volvieron parte de la vida diaria.
El rol del Servicio Penitenciario y la cárcel de Piñero
Uno de los puntos más sensibles del fallo es la referencia al Servicio Penitenciario. El tribunal advirtió que gran parte de las órdenes se impartían desde la cárcel de Piñero, donde Riquelme ya se encontraba alojado, lo que puso bajo la lupa los controles dentro de la unidad.
De acuerdo a lo expuesto en la sentencia, el líder de la banda mantuvo contacto constante con el exterior y pudo coordinar homicidios, balaceras y extorsiones desde su celda, lo que motivó un llamado de atención a las autoridades penitenciarias y de seguridad.
Los magistrados sostuvieron que este tipo de funcionamiento interno en las cárceles favorece la continuidad de las organizaciones criminales, incluso cuando sus jefes ya están detenidos, y reclamaron mayores controles y políticas específicas para cortar esa línea de mando.
Once condenados junto al jefe de la organización
Junto a la pena de prisión perpetua para Fran Riquelme, el tribunal impuso condenas de distinta magnitud a once integrantes de la estructura, considerados sus ejecutores directos en el territorio.
Si bien cada caso fue analizado de manera individual, la Justicia subrayó que todos actuaron bajo una misma lógica de violencia organizada, al servicio de la disputa de poder en el mercado narco local.
Con este fallo, los jueces buscaron dar una señal frente a la escalada de violencia en Rosario, en especial en los barrios más golpeados por los enfrentamientos entre bandas, y enfatizaron la necesidad de mantener una investigación sostenida sobre las estructuras que operan desde las cárceles.
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