Europa atraviesa una ola de calor extrema en pleno junio, con temperaturas inusuales que ponen en alerta a varios países y tensionan los sistemas de salud y energía.

Francia, España y Gran Bretaña activan alertas por altas temperaturas inusuales para esta época del año. Los servicios meteorológicos advierten por jornadas sofocantes y noches sin descanso.
En las principales ciudades, las autoridades recomiendan limitar la actividad física al aire libre, hidratarse de forma constante y prestar especial atención a adultos mayores, niños y pacientes crónicos, los más vulnerables a los golpes de calor.
Francia modifica horarios de trabajo, suspende tareas al sol en ciertos sectores y refuerza la asistencia en hospitales. España, por su parte, adapta turnos en la construcción y la agricultura, mientras multiplica los puntos de hidratación y espacios de sombra en áreas urbanas.
En Gran Bretaña, donde no son habituales estas marcas de temperatura, las oficinas públicas y escuelas ajustan rutinas y se revisan los protocolos de ventilación en edificios antiguos, poco preparados para el calor intenso.
Riesgos para la salud y récords en la mira
Los servicios sanitarios europeos reportan un aumento en las consultas por deshidratación, agotamiento y golpes de calor. También se sigue de cerca el impacto sobre personas en situación de calle y trabajadores expuestos.
Meteorólogos y autoridades señalan que esta ola de calor en Europa puede acercarse o incluso superar récords históricos para junio, en un contexto de cambios climáticos cada vez más visibles.





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