Las firmas del sector enfrentan serias dificultades por la inflación en moneda extranjera y la nula expectativa de reactivación nacional. Mientras tanto, la reactivación de las rutas provinciales motoriza las pocas licitaciones de obra pública en Santa Fe.

La crisis de la construcción mantiene paralizada la edificación estructural en todo el territorio argentino. Según los indicadores sectoriales, la actividad global arrastra una caída del 30 por ciento desde mediados de 2023. El gerente de la Cámara Argentina de la Construcción delegación Rosario, Rubén Llenas, ratificó esta tendencia recesiva mediante declaraciones radiales.
Contraste entre inversiones públicas
El escenario actual exhibe una marcada disparidad según el origen de los fondos para el desarrollo de infraestructura. Por un lado, el estado nacional interrumpió de manera total el financiamiento para los proyectos civiles en las provincias. De hecho, los empresarios carecen de expectativas favorables sobre una reactivación estatal para los meses restantes del año.
Por el contrario, la administración de la provincia de Santa Fe sostiene la ejecución de la obra pública. Las autoridades regionales consideran que estos emprendimientos resultan indispensables para potenciar la productividad y el empleo local. No obstante, el esfuerzo del presupuesto público no logra compensar el estancamiento generalizado que padece la contratación privada.
Retracción en el mercado inmobiliario privado
La inversión de particulares enfrenta graves inconvenientes debido al constante incremento de los costos en moneda extranjera. Por consiguiente, los constructores evitan trasladar las subas al valor del metro cuadrado porque los compradores rechazan pagar esos montos elevados. Esta fuerte inflación en dólares paralizó los lanzamientos de nuevos edificios residenciales en los principales centros urbanos.
De esta manera, los escasos créditos hipotecarios otorgados por las entidades financieras dinamizan únicamente la adquisición de viviendas usadas. Los inversores prefieren las estructuras consolidadas antes que financiar proyectos desde el pozo por la incertidumbre financiera. La distorsión de precios continuará condicionando el ritmo de comercialización durante el ciclo actual.




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