La escuela del padre Montaldo, ubicada en una zona marcada por la violencia urbana, volvió a quedar en el centro de la escena tras la aparición de un nuevo lienzo con mensajes intimidantes vinculados al narcotráfico.

El establecimiento educativo, situado sobre Humberto Primo al 2400, amaneció este lunes con un lienzo colgado en su fachada donde se mencionan nombres asociados a bandas narco que operan en Rosario. El hecho se suma a las “banderas” amenazantes halladas en al menos tres escuelas y en el policlínico San Martín durante los últimos días.
Fuentes policiales señalaron que el trapo contenía inscripciones que, en principio, replican la modalidad ya vista en otros puntos de la ciudad: mensajes breves, alusiones a personas presuntamente vinculadas al narcotráfico y advertencias dirigidas a las autoridades. El lienzo fue secuestrado para peritajes y quedó a disposición de la Fiscalía.
Un barrio con historial de hechos violentos
La escuela del padre Montaldo se encuentra en un sector de Rosario que años atrás sufrió hechos de extrema violencia, con balaceras a viviendas, comercios y amenazas a instituciones. Vecinos de la zona recuerdan ataques armados y mensajes mafiosos que se multiplicaron en distintos momentos, en el marco de disputas territoriales entre bandas.
Esa historia reciente genera un clima de especial preocupación cada vez que aparece un elemento que remite a la violencia narco. Docentes y familias expresan temor por la seguridad de los chicos y reclaman mayor presencia del Estado, no sólo a través de controles policiales, sino también con políticas sociales sostenidas.
Escuelas y centros de salud bajo amenaza
En los últimos días, al menos tres escuelas de Rosario y el policlínico San Martín reportaron la aparición de banderas intimidantes, con referencias directas a organizaciones narco y cuestionamientos a las fuerzas de seguridad. Estos episodios reavivaron el debate sobre la vulnerabilidad de los espacios públicos considerados sensibles.
Las escuelas, en particular, se convirtieron en un blanco buscado por quienes pretenden enviar mensajes de alto impacto social. Cada nuevo hallazgo obliga a suspender actividades, reforzar patrullajes y disponer de dispositivos de contención para alumnos y docentes, lo que altera de manera profunda la rutina escolar.
En el caso del policlínico San Martín, la presencia de mensajes similares encendió alarmas en el sistema de salud. Los trabajadores advirtieron que estas maniobras buscan sembrar miedo en lugares donde la comunidad acude a atenderse y donde los servicios ya operan bajo presión por la situación económica y la demanda creciente.
Investigación fiscal y reclamo por más protección
El nuevo lienzo en la escuela del padre Montaldo quedó bajo investigación de la Fiscalía de Balaceras y Amenazas, que intenta establecer si existe un mismo grupo detrás de todos los hechos recientes. Peritos analizan la tela, la caligrafía y otros elementos que puedan aportar datos sobre los autores materiales.
En paralelo, la comunidad educativa insiste en que los operativos de seguridad no pueden ser apenas una reacción después de cada amenaza. Directivos y padres piden un plan integral que combine presencia policial estable, abordaje territorial y programas que contengan a los jóvenes más expuestos al reclutamiento por parte de bandas criminales.
Mientras avanza la pesquisa, la escuela intenta sostener la actividad normal sin minimizar el clima de tensión. “Las aulas tienen que ser un lugar de protección, no de miedo”, repiten docentes que, una vez más, debieron explicar a sus alumnos por qué la violencia vuelve a golpear a las puertas del barrio.




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