Rosario y Santa Fe merecen cambiar

Por Maximiliano Pullaro – Diputado Provincial

El abandono de Rosario por parte de los gobiernos kirchneristas de Alberto Fernández en lo nacional y Omar Perotti en la provincia, explican en parte por qué la ciudad atraviesa situaciones límites en materia de violencia y criminalidad, pero también en otros aspectos como educación, donde se necesita un Estado eficiente y un gobierno presente.

En materia de Seguridad, la escalada de homicidios y robos está directamente relacionada con dos aspectos de innegable negligencia por parte del gobierno provincial. Por un lado, al momento de asumir el gobernador decidió trasladar a los narcos a pabellones comunes, dando por terminado el régimen de detenidos de alto perfil.

A partir de ese momento, las cárceles de Santa Fe se convirtieron en un home office donde los líderes de las bandas criminales de Rosario pueden recibir la visita indiscriminada de cientos de personas todas las semanas. Hay que endurecer con decisión y firmeza los controles en el Servicio Penitenciario para evitar que los narcos sigan encargando delitos desde sus celdas.

Por otro lado, la improvisación de un gobierno que no tiene un plan de seguridad más la falta de conducción y de apoyo al trabajo de la Policía, hicieron que hoy los rosarinos se sientan desprotegidos en la calle. Para recuperarla, hay que volver a tener entre 180 y 220 patrulleros recorriendo la ciudad, con un esquema de control civil del Sistema 911 y con efectivos policiales que sientan el respaldo del gobernador.

Algo parecido sucede en materia de Educación, donde la inexistencia de un plan y de un modelo educativo claro, produjeron parches e improvisaciones que dañan lo más preciado que tenemos como sociedad, el futuro de nuestros chicos. Santa Fe hoy necesita reconstruir una educación de calidad, con contenidos modernos y con los chicos en las aulas.

Para eso no hay soluciones mágicas pero sí medidas urgentes que vamos a tomar si tengo la oportunidad de ser gobernador: vamos a volver a los 180 días de clases, a la evaluación por materia, dejando atrás este sinsentido de evaluar lengua y educación física en una misma nota, y a las mesas de exámenes, porque no podemos saber si los chicos aprendieron o no, sin evaluarlos.

Rosario tiene una nueva oportunidad de salir adelante, recuperando su impronta de ciudad con una vida cultural activa y de vanguardia; con el fútbol y el deporte como símbolo de todo lo que podemos lograr si nos esforzamos y trabajamos en equipo, con sus escuelas abiertas y los chicos en las aulas vamos a cambiar Rosario y vamos a cambiar Santa Fe.

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