Unos 2.000 jubilados dependen de ayudas mensuales para alimentarse ante la caída del poder adquisitivo y la insuficiencia de sus ingresos.

La crítica situación económica afecta de manera directa a los adultos mayores en Rosario. La combinación de pérdida del poder adquisitivo, ingresos mínimos y una inflación sostenida dejó a miles de jubilados por debajo de la línea de pobreza. Según datos municipales, más de 2.000 personas mayores reciben asistencia alimentaria regular porque no logran cubrir sus necesidades básicas.
El último informe de la Dirección de Adultos Mayores indica un aumento del 34,5 % en la demanda de ayuda alimentaria respecto al año anterior. La mayoría de los beneficiarios son mujeres mayores de 60 años que viven solas. Muchas ya no cuentan con el apoyo que antes brindaban programas como Probienestar del Pami. Por eso, cada mes se entregan módulos con productos básicos como arroz, aceite, azúcar, harina, yerba y leche. En casos críticos, se refuerza la entrega o se lleva a domicilio.
Además del deterioro material, la situación genera una creciente necesidad de acompañamiento emocional. Por esta razón, también se incrementó un 46,4 % la participación en talleres culturales, recreativos y de estimulación cognitiva. Estos espacios funcionan en centros municipales, vecinales y clubes barriales, y resultan claves para sostener la salud mental y la sociabilización de los adultos mayores.
El municipio articula sus políticas a través de 84 espacios integrales, sumando dispositivos móviles y hogares de tránsito. Muchos adultos mayores recurren también a estos refugios por no contar con vivienda ni redes de contención familiar. El informe municipal destaca que el rol del Estado local es cada vez más demandado, y que será necesario fortalecer estos dispositivos ante la magnitud creciente de la vulnerabilidad social.




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