El presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, advirtió que el sector fabril atraviesa una etapa de transición en la que debe adaptarse a una economía con nuevos precios relativos y sin que todavía se vean en la calle los efectos de las inversiones anunciadas.

El referente industrial planteó que la reconfiguración de precios en la economía argentina obliga a las empresas a revisar estructuras de costos, contratos y estrategias comerciales, en un escenario donde la demanda interna todavía se muestra frágil y la capacidad instalada se utiliza por debajo de su potencial.
Según Rappallini, la discusión central pasa por cómo sostener la producción y el empleo mientras se estabilizan las variables macroeconómicas. En ese marco, alertó que muchas fábricas operan con márgenes muy ajustados y con dificultades para proyectar decisiones de mediano plazo.
Inversiones que no llegan a la economía real
El titular de la UIA remarcó que, si bien existen anuncios de nuevas inversiones y proyectos en distintos rubros, esos desembolsos “todavía no están impactando en la economía”. Es decir, aún no se traducen en aumentos significativos de producción, empleo o actividad en las cadenas de proveedores.
Desde su mirada, la industria espera que los flujos de capital se vuelquen de manera más concreta a la compra de maquinaria, ampliación de plantas y mejora tecnológica. Sin esa inyección efectiva, los indicadores de actividad industrial seguirán mostrando un comportamiento dispar, con algunos sectores en recuperación y otros aún en terreno negativo.
Rappallini también hizo hincapié en la necesidad de generar reglas claras y previsibilidad para que las compañías puedan planificar, especialmente las pequeñas y medianas industrias, que son las más expuestas a los cambios bruscos de costos y tarifas.
Desafíos para el entramado productivo
En su análisis, el dirigente subrayó que la industria enfrenta un doble desafío: adaptarse a los nuevos precios relativos y, al mismo tiempo, sostener mercados internos y externos en un contexto competitivo. Para eso, consideró clave mejorar la productividad, reducir la informalidad y fortalecer la vinculación con la innovación y la tecnología.
El escenario obliga a las empresas a revisar sus estrategias de financiamiento, buscar nuevos nichos de exportación y aprovechar mejor las cadenas regionales de valor. En esa línea, la UIA viene reclamando medidas que faciliten el acceso al crédito productivo y alivien la carga impositiva sobre el sector.
Mientras tanto, el mercado laboral industrial se mantiene expectante. Las decisiones de contratación, en muchos casos, quedan atadas a la confirmación de proyectos de inversión que, por ahora, avanzan con cautela. Para los industriales, el rebote de la actividad dependerá de cuánto de esas inversiones se transforme en más producción y trabajo.




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