La historia de los cinco argentinos que murieron en los ataques del 11 de Septiembre en Nueva York sigue conmoviendo a las comunidades que los despidieron y a las familias que aún hoy los recuerdan.

En los atentados del 11 de Septiembre de 2001, cinco argentinos perdieron la vida en el World Trade Center. Tres de ellos se encontraban dentro de las torres gemelas cuando impactaron los aviones. Los otros dos llegaron minutos después, convocados por la emergencia, y quedaron atrapados en el caos que siguió a los ataques.
Las historias de estas víctimas se entrelazan con la rutina de una mañana que parecía cualquiera en Manhattan. Oficinistas, técnicos, profesionales y personal de emergencia se vieron sorprendidos por una escena de guerra en pleno distrito financiero.
Argentinos en el corazón de la tragedia
Los tres argentinos que estaban en las torres comenzaron su día laboral como siempre, sin imaginar que serían alcanzados por el ataque más brutal contra Estados Unidos en su territorio. Sus nombres quedaron grabados en los memoriales que recuerdan a las casi tres mil víctimas.
Los otros dos compatriotas acudieron al lugar apenas se conocieron las primeras explosiones. En medio del humo y los escombros, intentaron ayudar y organizar la evacuación, pero la magnitud del derrumbe no les dio oportunidad de escapar.
Sergio Villanueva (33 años): Bombero oriundo de Bahía Blanca. Ese día estaba fuera de servicio, pero al enterarse del impacto acudió de inmediato a la Torre Norte para colaborar en las tareas de rescate con la compañía Ladder 132.
Mario Santoro (28 años): Paramédico nacido en Rosario que vivía en Nueva York desde niño. Estaba de franco, pero al ver el ataque desde su departamento le dijo a su esposa «voy para allá, me van a necesitar» y acudió voluntariamente a asistir a las víctimas.
Gabriela Waisman (33 años): Psicóloga y ejecutiva en una empresa de software. Se encontraba en el piso 106 de la Torre Norte para dar una presentación cuando ocurrió el impacto. Logró comunicarse por teléfono con su familia para avisar que estaba atrapada por el denso humo antes de perder el contacto.
Pedro Grehan (35 años): Consultor financiero e inversor originario de San Isidro. Trabajaba para la firma Cantor Fitzgerald en el piso 105 de la Torre Norte.
Guillermo Alejandro Chalcoff (41 años): Desarrollador de software y empresario. Se encontraba en las instalaciones del World Trade Center realizando tareas de consultoría para la firma Accutek Information Systems. En los registros oficiales norteamericanos figura bajo el nombre de William A. Chalcoff debido a que se había nacionalizado poco tiempo antes.
A más de dos décadas del 11 de Septiembre, sus familias en Argentina y en Estados Unidos mantienen viva la memoria, mientras los actos conmemorativos en Nueva York recuerdan año tras año el impacto de ese día que cambió la historia.





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