Un equipo de científicos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) desarrolla un método innovador que aprovecha hongos para tratar colillas de cigarrillos y transformarlas en un material mucho menos peligroso para el ambiente urbano.

Sin dudas, las colillas de cigarrillos son uno de los residuos más habituales en calles, plazas y cursos de agua. Contienen nicotina, metales pesados y restos de combustión que las vuelven altamente tóxicas, incluso en pequeñas cantidades. Por su composición, suelen escapar a los sistemas de reciclado tradicionales.
Frente a este problema, investigadores de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) pusieron el foco en un proceso biológico: el uso de hongos capaces de degradar compuestos tóxicos. En condiciones controladas de laboratorio, lograron que las colillas pasen de ser un residuo peligroso a un material mucho más seguro de manejar y disponer.
El trabajo se apoya en una rama de la biotecnología conocida como biorremediación, que utiliza organismos vivos para limpiar o neutralizar contaminantes. En este caso, los hongos se alimentan de los químicos presentes en los filtros, reduciendo su carga tóxica y modificando su estructura.
Potencial para aplicarlo en Rosario a gran escala
Según los primeros resultados, el método podría escalarse fuera del laboratorio y aplicarse en Rosario mediante la instalación de puntos de acopio específicos para colillas, combinados con plantas de tratamiento biológico.
La idea que analizan los especialistas es integrar este sistema al circuito de gestión de residuos urbanos, articulando con municipios, empresas de limpieza y organizaciones ambientales que ya colectan colillas en espacios públicos y comercios.
Si se consolida, el proceso permitiría disminuir el impacto de un residuo que hoy termina en el río Paraná, desagües y suelos de la ciudad. Además, abre la puerta a que el material tratado pueda aprovecharse luego como insumo para otros desarrollos, como rellenos o soportes para nuevos usos industriales.
El avance de la UNR se suma a una serie de iniciativas locales que buscan reducir la contaminación urbana con herramientas científicas, desde el análisis de calidad de aire hasta proyectos de economía circular. En todos los casos, el objetivo es el mismo: acercar soluciones concretas a problemas cotidianos que afectan la vida en Rosario.
Una oportunidad para políticas públicas ambientales
Para los especialistas, este tipo de desarrollos puede servir como base para ordenanzas que regulen la gestión de colillas, campañas de concientización y acuerdos con el sector privado. El desafío será definir quién recolecta, quién trata y cómo se financia el proceso a gran escala.
En un contexto donde las ciudades buscan reducir su huella ambiental, contar con una tecnología local que neutraliza uno de los residuos más extendidos representa una ventaja competitiva y una señal de que la ciencia pública puede aportar respuestas rápidas a demandas concretas.




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