Por qué la OMS considera que la soledad es un problema de salud pública

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre la soledad y el aislamiento social. Qué revela el primer informe mundial sobre conexión social y por qué el organismo pidió tratarla como un problema de salud pública.

La soledad suele asociarse con un sentimiento personal o una circunstancia pasajera. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que su impacto trasciende el plano emocional y puede convertirse en un factor de riesgo para la salud. Por ese motivo, publicó el primer informe de su Comisión sobre Conexión Social y llamó a los países a considerarla un desafío de salud pública.

El documento advierte que la falta de vínculos sociales afecta a millones de personas en todo el mundo y que sus consecuencias pueden alcanzar tanto la salud física como la mental. Además, remarca que el problema no se limita a un grupo etario determinado: puede presentarse en la infancia, la adolescencia, la adultez y la vejez, aunque las causas y las formas en que se manifiesta varían según la etapa de la vida.

¿Qué entiende la OMS por soledad?

Uno de los principales aportes del informe es que diferencia dos conceptos que suelen utilizarse como sinónimos.

La soledad es la sensación subjetiva de que las relaciones sociales que una persona tiene no alcanzan el nivel de cercanía o calidad que desea. En cambio, el aislamiento social hace referencia a la escasez objetiva de contactos o interacciones con otras personas.

Esto significa que alguien puede estar rodeado de familiares, amigos o compañeros de trabajo y, aun así, sentirse solo. Del mismo modo, una persona puede pasar largos períodos con escasa interacción social sin experimentar necesariamente esa sensación.

Según el informe, una de cada seis personas en el mundo experimenta soledad, una realidad que atraviesa distintos países, edades y contextos sociales.

La OMS también señala que el aislamiento social y la soledad se asocian con un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud física y mental. Entre ellos menciona enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, depresión, ansiedad y un mayor riesgo de muerte prematura.

Por ese motivo, el organismo sostiene que fortalecer la conexión social no solo mejora el bienestar de las personas, sino que también constituye una estrategia para proteger la salud de la población.

¿Por qué la conexión social también es salud?

El informe plantea que las relaciones sociales cumplen un papel clave en la vida cotidiana. Contar con vínculos de apoyo favorece la salud emocional, ayuda a enfrentar situaciones de estrés y puede facilitar hábitos de vida más saludables. En cambio, la desconexión social puede influir en la calidad del sueño, aumentar los niveles de estrés y dificultar la recuperación frente a enfermedades, además de afectar la salud mental.

Por eso, la OMS sostiene que promover espacios de encuentro, fortalecer las comunidades y reducir las barreras que limitan la participación social también forma parte de las políticas de salud.

Cabe señalar que aunque la soledad suele asociarse con las personas mayores, el informe aclara que el problema también afecta a adolescentes y jóvenes. Factores como los cambios en los estilos de vida, las migraciones, la urbanización, las largas jornadas laborales, las dificultades económicas o determinadas condiciones de salud pueden aumentar el riesgo de aislamiento en distintos momentos de la vida.

Por esa razón, la Comisión sobre Conexión Social remarca que las estrategias para enfrentar este fenómeno deben adaptarse a las necesidades de cada grupo y contemplar tanto las relaciones personales como los entornos en los que las personas viven, estudian y trabajan.

La recomendación de la OMS

Frente a este escenario, la Organización Mundial de la Salud propone que los gobiernos incorporen la conexión social como un componente de las políticas públicas de salud y promuevan acciones que favorezcan los vínculos comunitarios.

El informe también destaca la importancia de generar espacios de participación, combatir el estigma asociado a la soledad y desarrollar investigaciones que permitan comprender mejor un fenómeno que, según advierte el organismo, tendrá un papel cada vez más relevante en las próximas décadas.

La principal conclusión del informe es que la soledad dejó de ser considerada únicamente una experiencia individual para convertirse en un tema de interés sanitario.

Al reconocer la conexión social como un determinante de la salud, la OMS plantea un cambio de enfoque: cuidar los vínculos entre las personas también puede contribuir a prevenir enfermedades, mejorar la calidad de vida y fortalecer el bienestar colectivo.

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