La histórica locomotora La Emperatriz, orgullo del vínculo ferroviario entre Rosario y Buenos Aires, suma una nueva etapa: se prepara para volver a correr como tren turístico en la región, con una puesta en valor que combina memoria, patrimonio y desarrollo local.

Construida para unir Rosario y Buenos Aires en poco más de tres horas, La Emperatriz marcó un récord a vapor en 1926 y se transformó en un símbolo del progreso ferroviario argentino. Cien años después, su historia se reescribe desde el museo y taller de Pérez.
De récord histórico a motor de turismo regional
En los galpones de Pérez, un equipo de técnicos y ferroviarios retirados trabaja desde hace años en la restauración de la locomotora. El objetivo es que La Emperatriz vuelva a rodar sobre vías activas en recorridos turísticos de corta y media distancia.
El proyecto apunta a ofrecer viajes especiales los fines de semana, con salidas desde la zona de Rosario hacia distintas localidades de la región, recuperando el encanto del viaje en tren y sumando una propuesta cultural y educativa.
La iniciativa se apoya en la memoria de aquel servicio rápido a doble mano entre Rosario y Buenos Aires, cuando la locomotora sorprendía por su velocidad y comodidad. Hoy, la apuesta es convertir ese legado en una herramienta de turismo ferroviario sostenible.
Además del impacto simbólico, quienes impulsan la vuelta de La Emperatriz destacan el potencial económico: más visitantes, circuitos guiados, actividades para escuelas y nuevas fuentes de trabajo alrededor del ferrocarril.
Si los plazos técnicos y habilitaciones avanzan como está previsto, La Emperatriz podría volver a hacer historia: ya no como el tren más veloz de su época, sino como un emblema vivo del patrimonio ferroviario del sur santafesino.





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